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1 de Febrero de 1992
Historia de las matemáticas

Sophie Germain

Matemática extraordinaria, luchó contra los prejuicios de la sociedad francesa decimonónica. Produjo en las teorías de números y de elasticidad una obra perdurable.

Sophie Germain se distinguió por su notable rendimiento en matemática, pero siendo una mujer de clase medio en tiempos de la Revolución Francesa jamás recibió de sus colegas varones el reconociemiento que merecía. Su recuerdo pervive en ese busto que preside el atrio de la École Sophie Germain, un liceo de París.

Ignoro si podría el lector citar alguna matemática famosa. Casi me atrevo a apostar que no. Pero debería empezar por Hipatías de Alejandría. Sus contemporáneos elogiaron sus trabajos en matemáticas; nada de ella ha sobrevivido. Es posible que fueran destruidos por los fanáticos que en el 415 la apedrearon hasta la muerte a causa de sus creencias paganas. Hubieron de pasar más de 1300 años para llegar a la Marquesa de Châtelet, traductora al francés de los Principia Mathematica de Sir Isaac Newton. En 1750, la italiana Maria Gaetana Agnesi, célebre por sus logros en cálculo diferencial, se convirtió en la primera catedrática de universidad.

Al igual que Hipatías, que la Marquesa y que Agnesi, Sophie Germain hubo de luchar enérgicamente contra los prejuicios de su familia, de sus amigos y de sus colegas para poder dedicarse al cultivo de las matemáticas. Mujer de excepcional talento y gran ambición, poseía una pasión por la ciencia que no consentía distracciones. Aprendió por sí sola matemáticas y física y produjo trabajos originales en teoría de números y en teoría de elasticidad. No ha recibido todavía el reconocimiento que merece, sin embargo.

Nació en París, el 1 de abril de 1776, en el decenio anterior al de la Revolución Francesa y un siglo después de la Revolución Científica, un tiempo en que el cosmos hallábase gobernado por las leyes de Newton, y Francia, por los decretos de Luis XVI. Germain apoyó el cambio político, promovió la causa de las matemáticas y la física y estuvo presta a luchar con la máxima energía para derribar las barreras que impedían el acceso de las mujeres a la ciencia.

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