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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Febrero 1993Nº 197

Bioquímica

Evolución molecular dirigida

Los bioquímicos han conseguido domeñar la evolución darwinista en el terreno molecular. Con ciclos de selección, multiplicación y mutación, se puede dirigir la evolución de poblaciones de macromoléculas hacia cualquier objetivo funcional.

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Espoleados por las hazañas de la evolución darwinista en la naturaleza, los expertos tratan ahora de reproducir la evolución en el laboratorio. Pero no con organismos o células, sino con macromoléculas, dotadas de propiedades que se ajustan a las exigencias del experimentador.

En cierto modo, la evolución dirigida recuerda los programas de mejora acometidos por horticultores, criadores de gatos y cosas por el estilo. Si uno quiere una rosa más encendida, o un gato siamés más peludo, elige, para iniciar el programa de cruzamientos, a los individuos que mejor responden a las características deseadas. De igual modo, si nos interesan moléculas con unas propiedades químicas concretas, se empieza el experimento con las moléculas que de entrada mejor manifiestan dicha característica. Con las elegidas, el experimentador genera moléculas "hijas" que se parecen, en grado diverso, a sus progenitoras. Este proceso de selección, que no es una mera duplicación fiel, se sigue aplicando hasta que se logra el fin buscado.

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