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  • Investigación y Ciencia
  • Marzo 2011Nº 414

Neurociencia

Cien billones de conexiones

Tras el ruido de millones de neuronas que se comunican entre sí puede esconderse la pista que nos lleve a entender la mente.

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Una neurona en una placa de Petri chisporrotea solitaria. De vez en cuando, origina de forma espontánea una onda de corriente eléctrica que se desplaza por toda su longitud. Si se aplican pulsos de electricidad en uno de sus extremos, la neurona puede responder con picos adicionales de voltaje. Al incubarla junto con diversos neurotransmisores se puede modificar la intensidad y la frecuencia de sus ondas eléctricas. Por sí sola, una neurona no puede hacer mucho más. Pero un conjunto de 302neuronas da lugar a un sistema nervioso que mantiene vivo al gusano Caenorhabditis elegans y se encarga de detectar el entorno del animal, tomar decisiones y dirigir órdenes al propio cuerpo. Y la unión de 100.000 millones de neuronas —con sus 100 billones de conexiones— origina el cerebro humano, con muchas más capacidades.

¿Cómo surge nuestra mente a partir de esa ingente cantidad de neuronas? La neurociencia, a pesar de todos sus logros, aún no está preparada para responder a esa pregunta. Algunos neurólogos dedican su carrera al estudio del funcionamiento individual de las neuronas. Otros eligen una escala superior y observan cómo el hipocampo, una agrupación de millones de neuronas, codifica los recuerdos. Y otros investigan el cerebro a una escala todavía más amplia, con el objetivo de identificar las regiones que se activan cuando realizamos una tarea, como leer o sentir miedo. Pero pocos han contemplado el cerebro en sus múltiples escalas a la vez. Su reticencia se debe, en parte, a la magnitud del desafío. Las interacciones entre unas pocas neuronas originan una confusa maraña de reacciones en ambos sentidos. Al añadir 100.000 millones de neuronas, el problema adquiere dimensiones cósmicas.

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