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Fábricas de gripe

El siguiente virus pandémico podría estar circulando por las granjas porcinas de EE.UU., pero la vigilancia de esa amenaza resulta deficiente.

Carla Gottgens/Getty Images

En síntesis

Amenaza emergente: Aunque la pandemia de gripe de 2009 resultó leve, no hay forma de saber si el próximo brote también lo será o se parecerá más a la enfermedad mortífera de 1918.

Alerta temprana: Tras el pánico provocado por la gripe aviar de 1997, los investigadores han desarrollado programas de vigilancia bastante eficaces para detectar posibles virus letales que pudiesen dar el salto desde las aves hasta las personas.

Desprevenidos: La pandemia de 2009 puso de relieve la posibilidad de que la amenaza principal procediera de los cerdos, no de las aves, ya que el salto de los virus porcinos hacia las personas normalmente resulta más fácil que el de los virus aviares.

Frustración: Los factores económicos dificultan la obtención regular de muestras víricas en las granjas porcinas, lo que desalienta a los funcionarios de salud, que desean prepararse mejor ante la próxima pandemia.

La gripe pandémica de 2009 pareció surgir de la nada. Comenzó con lo que parecía un brote letal en México; luego, se propagó hacia el norte de la frontera. Para cuando las autoridades se dieron cuenta de la alarmante expansión del virus y de la amenaza que suponía para la humanidad, ya no había forma de evitar su propagación por todo el mundo. Gracias a un golpe de suerte, los síntomas fueron leves en la gran mayoría de los casos. ¿Y si la próxima vez no tuviésemos tanta suerte? [véase «Nueva gripe humana de origen porcino», por Esteban Domingo; Investigación y Ciencia, junio de 2009].

Los investigadores de la gripe y las autoridades sanitarias centran sus esfuerzos en esa cuestión para hacer frente al siguiente gran brote que sin duda aparecerá. Los virus de la gripe mutan constantemente. De vez en cuando, esos cambios dan lugar a virus muy distintos de los que suelen reconocer nuestros sistemas inmunitarios y entonces se desencadena una pandemia. Algún día se descubrirá una vacuna que permitirá combatir todos los subtipos de gripe, pero ese momento queda todavía lejos. Puesto que aparecerán nuevos virus de aves, cerdos u otros animales, la mejor opción consiste en detectarlos con la suficiente antelación para fabricar a tiempo las vacunas dirigidas contra ellos y acortar el período que transcurre entre las primeras infecciones y las inmunizaciones masivas. Debe evitarse lo sucedido en 2009, cuando la vacuna llegó justo en el momento en que el brote estaba alcanzando su máxima intensidad y el interés público estaba decayendo.

Pero la detección de nuevas amenazas solo es posible si los científicos conocen los tipos de virus que están circulando entre las especies con mayor probabilidad de ocasionar nuevos virus pandémicos: aves y cerdos. Y mientras la vigilancia de las primeras ha mejorado durante los últimos cinco o seis años gracias a la preocupación que surgió a raíz de la gripe aviar (el virus H5N1), se sabe muy poco sobre los virus que infectan a los 941 millones de cerdos domesticados en todo el mundo.

Sin embargo, el seguimiento intensivo de los virus porcinos difícilmente se convertirá en una realidad a corto plazo. En la mayoría de los países productores de ganado porcino no se realizan pruebas a los cerdos y, en algunos donde sí se hacen —como Estados Unidos—, los análisis son sufragados por los propios ganaderos, que carecen de incentivos económicos para compartir sus descubrimientos. Ello se debe a que los propietarios de las granjas saben que los precios del ganado porcino se desploman cuando en las noticias aparecen relacionados cerdos y gripe. En EE.UU., las agencias gubernamentales han diseñado un nuevo programa con el que esperan obtener esos datos tan necesarios sin amenazar el sustento de los productores. Pero muchos expertos en salud temen que los compromisos establecidos para conseguir involucrar a los propietarios de las granjas porcinas hagan tambalear la iniciativa.

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