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La luz ultravioleta de las galaxias Seyfert

El agujero negro supermasivo del centro galáctico es fuente de fenómenos de muy alta energía. Su observación permite ahondar en los procesos de evolución de las galaxias.
TELESCOPIO ESPACIAL HUBBLE
Hoy en día sabemos que la mayoría de las galaxias que superan cierto tamaño poseen un agujero negro supermasivo en su centro. Dichos agujeros negros, con masas de entre un millón y mil millones de veces la masa del Sol, son objetos extremadamente compactos y cuya gravedad afecta solo al centro galáctico de una forma local.
Por su parte, el bulbo galáctico que los rodea (formado por un conjunto de estrellas de órbitas desordenadas y que adopta una geometría elipsoide) se extiende varios miles de años luz más allá del núcleo. Sabemos que ha de existir un vínculo entre la formación y crecimiento del bulbo galáctico y la del agujero negro central, pero no conocemos sus características con exactitud. La pregunta es: ¿cómo se relacionan las propiedades galácticas globales (en este caso, las del bulbo) con otras locales (las del agujero negro)?

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