Invernaderos submarinos

El pasillo de hortalizas del supermercado se sumerge en el mar como nueva técnica de cultivo.

La temperatura del aire en el interior de los invernaderos submarinos ronda unos cálidos 29 grados, con una humedad del 90,5 por ciento. [OLIVIER MORIN, GETTY IMAGES]

A siete metros bajo las aguas del mar Mediterráneo crece un huerto experimental en burbujas transparentes de plástico. Las fresas, la albahaca, las judías y los tomates prosperan en el interior de esas biosferas llenas de aire, su nuevo hogar sumergido. El agua circundante aporta la temperatura y la humedad constantes tan difíciles de conseguir en tierra firme, mientras el agua dulce resbala y cae por el interior de las esferas una vez que el agua marina situada debajo se evapora y se condensa. Estos invernaderos marinos, situados en la costa de Italia, suponen una incursión en el cultivo submarino de Ocean Reef Group, una empresa dedicada al buceo y los equipos de submarinismo. Su presidente, Sergio Gamberini, decidió optar por el cultivo hidropónico tras comprobar en un ensayo preliminar que el suelo traía consigo plagas dañinas. Espera introducir esta modalidad de cultivo en países en vías de desarrollo costeros cuyas tierras son áridas. De hecho, ha recibido peticiones de biosferas desde países tan diversos como Maldivas y Arabia Saudita. Su hijo, Luca Gamberini, admite que queda mucho camino por recorrer: «A gran escala, nuestro sueño es utópico».

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