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Cartas de los lectores: El enigma de la anestesia

En «El impulso nervioso, reimaginado» [Investigación y Ciencia, junio de 2018], Douglas Fox explica las ideas de Thomas Heimburg sobre el mecanismo por el cual la anestesia afecta a las neuronas. Heimburg sostiene que esta podría funcionar al penetrar en las membranas celulares, formadas por ácidos grasos, y alterar así sus propiedades físicas. Este mecanismo sería compatible con el trabajo de Ernest Overton, quien en 1901 halló que la potencia anestésica de un fármaco aumentaba con su liposolubilidad.

Sin embargo, se ha demostrado que ese vínculo solo se mantiene hasta cierto tamaño de la molécula («Do general anaesthetics act by competitive binding to specific receptors?», N. P. Franks y W. R. Lieb, Nature, vol. 310, 1984; «Polyhalogenated and perfluorinated compounds that disobey the Meyer-Overton hypothesis», D. D. Koblin et al., Anesthesia and Analgesia, vol. 79, 1994). Para ciertos compuestos, como los alcoholes, su lipofilicidad crece con la cantidad de carbonos. Pero su potencia aumenta solo hasta cierto punto, más allá del cual el efecto anestésico se pierde. Sin embargo, estos compuestos aún pueden disolverse en los lípidos de las membranas celulares, por lo que el mecanismo propuesto por Heimburg debería mantenerse con independencia del tamaño de la molécula.

Que el efecto anestésico desaparezca al alcanzar la molécula cierto tamaño sugiere que el mecanismo subyacente no es la lipofilicidad del fármaco, sino que la molécula debe encajar en los «bolsillos» hidrófobos de los canales iónicos. Superado ese tamaño, la molécula sería demasiado grande para caber en ellos, con lo que el efecto anestésico se desvanecería.

José Luis Sandagorta Chacón
Bilbao


RESPONDE FOX: 
Los anestésicos que violan la regla de Meyer-Overton plantean un punto interesante y proporcionan una excelente oportunidad para poner a prueba la teoría de Heimburg y Jackson. La solubilidad no es más que uno de los aspectos que determinan la manera en que un anestésico interactúa con las membranas lipídicas, y puede reflejar o no la forma en que este afecta a las transiciones de fase de las membranas. Sería interesante que Heimburg y Jackson repitiesen algunos de sus experimentos, comparando aquellos anestésicos que siguen la regla de Meyer-Overton con aquellos que la violan.

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