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1 de Diciembre de 2018
Investigación

Hacia una ciencia interdisciplinaria

Para solucionar los complejos problemas globales de hoy, necesitamos ir más allá de la investigación compartimentada y alentar la labor conjunta.

NEIL WEBB

La laguna Indian River, un somero estuario que bordea la costa este de Florida a lo largo de unos 250 kilómetros, sufre las actividades de la sociedad humana. La baja calidad del agua y la proliferación de algas tóxicas han causado la muerte de peces, manatíes y delfines, así como el asentamiento de especies invasoras. Pero las personas que viven en la región también tienen necesidades: el margen oriental de la laguna se encuentra protegido por una alineación de islas barrera que son fundamentales tanto para la economía, el turismo y la agricultura de Florida como para los lanzamientos espaciales de la NASA.

Al igual que en Florida, muchas otras costas del planeta afrontan graves problemas como resultado del crecimiento demográfico y la consiguiente contaminación. Además, los efectos del cambio climático no solo aceleran el deterioro ambiental, sino también el económico. En vista de todo lo que se halla en peligro, los científicos como nosotros —un biólogo y una química de la Universidad de Florida Central— sentimos la apremiante necesidad de realizar investigaciones que puedan orientar las decisiones políticas destinadas a mejorar la capacidad de respuesta y la sostenibilidad de las comunidades costeras. ¿Cómo podemos optimizar la ayuda que puede ofrecer nuestro trabajo para encontrar un equilibrio entre las necesidades ambientales y las sociales en el marco de nuestros sistemas políticos y económicos? Ese es el nivel de complejidad que los científicos deben abordar, en lugar de rehuir de él.

Pese a que las nuevas tecnologías cumplirán con certeza una función clave a la hora de tratar cuestiones como el cambio climático, la elevación del nivel del mar y las inundaciones costeras, no podemos depender únicamente de la innovación. Por ese motivo, para aportar soluciones, los científicos deberán adoptar un enfoque de equipo interdisciplinario, una práctica común en el mundo empresarial pero relativamente poco frecuente en el académico.

No cabe duda de que las universidades conforman una extraordinaria fuente de fuerza intelectual. Pero tanto estudiantes como docentes suelen estar compartimentados en departamentos o divisiones académicas. Los científicos se forman utilizando las herramientas y el lenguaje de sus respectivas disciplinas y aprenden a comunicarse mutuamente sus descubrimientos empleando una jerga específica.

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