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  • Investigación y Ciencia
  • Diciembre 2018Nº 507
Panorama

Arqueología

La llegada de nuestros ancestros a Asia

Herramientas recién halladas en China de 2,1 millones de años de antigüedad indican que los homininos salieron de África antes de lo que se pensaba.

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Imaginemos un mundo en el que casi no hubiese humanos. El tema suele explorarse en las obras de ciencia ficción postapocalíptica, pero así fue la Tierra durante la mayor parte de su historia, hasta que salieron de África los primeros homininos (miembros de la clase taxonómica que comprende a los humanos, a las especies extintas del género Homo y a otros primates bípedos cercanos) para adentrarse en territorios desconocidos y terminar poblando todo el planeta. ¿Qué homininos emprendieron aquel viaje? ¿Cómo y cuándo emigraron? ¿Qué rutas siguieron? Las investigaciones que estudian sobre el terreno esa diáspora ancestral aportan algunas respuestas, además de indagar en el comportamiento de aquellos homininos. Zhaoyu Zhu, de la Academia China de las Ciencias, y sus colaboradores han presentado en Nature el descubrimiento de indicios de la presencia de homininos en China hace más de dos millones de años, lo que revela que salieron de África antes de lo que se creía.

La antigüedad de los restos

Para determinar con certeza la aparición de una especie en un momento dado, hacen falta pruebas irrebatibles de su presencia, además de corroborar la edad del material geológico que contiene el espécimen. Los restos de especies muy extendidas en su hábitat suelen encontrarse con facilidad en los yacimientos fósiles. No ocurre lo mismo con los restos de homininos antiguos. Dado que sus poblaciones probablemente eran escasas, hay muy pocos restos fosilizados (una falange de un dedo puede bastar para documentar la presencia de un hominino). Sin embargo, hace al menos 3,3 millones de años, los homininos comenzaron a fabricar utensilios de piedra, así que las lascas y los guijarros que tallaron también sirven para atestiguar su presencia.

Hasta ahora, el yacimiento de homininos más antiguo que se conocía fuera de África era el de Dmanisi (Georgia), donde se encontraron restos asombrosos de varios individuos y herramientas líticas de entre 1,85 y 1,78 millones de años de antigüedad. También se han investigado a fondo otros emplazamientos con indicios de actividad de homininos, desde la Europa occidental hasta el Asia oriental. El equipo de Zhu describe la presencia de homininos en Shangchen, en la meseta china de Loes, tras haber hallado herramientas de piedra en capas de sedimento datados en 2,1 millones de años.

La antigüedad de muchos yacimientos se ha calculado con métodos como la datación radiométrica o las huellas químicas de las rocas volcánicas. Pero, puesto que en Shangchen no hay este tipo de rocas, Zhu y sus colaboradores han recurrido a la datación paleomagnética para analizar capas de paleosuelos (suelos fosilizados) y loes (depósitos limosos de origen eólico). La técnica se basa en las inversiones aleatorias del campo magnético de la Tierra, cuando el polo norte magnético pasa a ser el polo sur, y viceversa. Los minerales magnéticos presentes en el sedimento actúan como diminutas brújulas que registran la polaridad y, cuando los sedimentos se convierten en roca, la polaridad de ese momento queda grabada en esta. Las fluctuaciones de polaridad fijadas en las capas de sedimento se comparan con una escala cronológica de referencia, denominada escala de polaridad geomagnética, o GPTS (por sus siglas en inglés).

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