Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

  • 13/12/2018 - Tecnología

    Un dispositivo para medir nuestra exposición al sol

    Colocado en la piel o la ropa, el pequeño aparato aporta datos sobre la cantidad de radiación ultravioleta, visible e infrarroja que acumula el organismo. Destacan sus múltiples aplicaciones tanto cosméticas como médicas.

  • 12/12/2018 - Climatología

    Oscurecer el sol para enfriar la Tierra: el primer experimento

    Unos investigadores tienen pensado rociar la estratosfera con partículas que reflejen la luz solar. En última instancia, de esta forma se podría reducir deprisa la temperatura de la Tierra.

  • 12/12/2018 - Envejecimiento

    La tenacidad beneficia la salud física

    Las personas de edad avanzada tenaces pero también flexibles en sus objetivos gozan de un espacio vital mayor y, con ello, de más relaciones sociales y actividades físicas.

  • 11/12/2018 - glaciología

    Se acelera la pérdida de hielo de Groenlandia

    Los testigos de hielo, los datos de los satélites y los modelos climáticos revelan la violenta transformación de la vasta capa de hielo.

  • 11/12/2018 - Neuropsicología del desarrollo

    ¿Infecciones que desencadenan trastornos mentales?

    Un estudio realizado en Dinamarca asocia la invasión de microrganismos patógenos, durante la infancia y adolescencia, con el desarrollo de la esquizofrenia y otras alteraciones de la personalidad y la conducta.

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Diciembre 2018Nº 507
Libros

Reseña

Gratuito

La obsesión por entender el universo

Un atractivo recorrido por la obra, personalidad y legado de Richard Feynman y John Wheeler.

Menear

THE QUANTUM LABYRINTH
How Richard Feynman and John Wheeler Revolutionized Time and Reality
Paul Halpern
Basic Books, 2017

Hay una escena que resume la personalidad de John Wheeler, uno de los dos protagonistas de este excelente libro. En ella, Richard Feynman (el otro protagonista, estudiante de doctorado de Wheeler en la Universidad de Princeton y premio nóbel de física en 1965 por su contribución a la electrodinámica cuántica) le explica a Kip Thorne (también estudiante de Wheeler y premio nóbel en 2017 por sus aportaciones a la detección de ondas gravitacionales) que hay una cosa que conviene tener en cuenta cuando se trabaja con Wheeler: «Parece que está loco. Y lo que la gente de tu generación no sabe es que siempre ha sido así. Sin embargo, cuando yo era estudiante, descubrí que, si tomas una de esas ideas locas y la despojas de las capas de locura una tras otra, como si fueran las capas de una cebolla, muchas veces encontrarás que en el corazón de esa idea hay un poderoso núcleo de verdad». La advertencia de Feynman no solo refleja la habilidad de Wheeler para dar con ideas clave —aunque de apariencia extravagante—, sino también la capacidad de Feynman para ir «quitando capas».

El libro de Halpern brinda un apasionante paseo por la historia de la física entre 1940 y 1990 de la mano de estos dos protagonistas. En él no solo se describe la colaboración entre Feynman y Wheeler, y sus contribuciones esenciales a la física moderna (Feynman a la electrodinámica cuántica y Wheeler a la relatividad general), sino también sus errores y muchas otras aportaciones que han dado lugar a nuevas ramas de la física, desde la teoría cuántica de campos a los ordenadores cuánticos y la información cuántica. Además, en la obra de Halpern también se narra el empeño de ambos, pero sobre todo de Wheeler, por entender lo que el autor llama el «laberinto cuántico»; es decir, «de dónde viene la teoría cuántica» [véase «El puzle de la teoría cuántica», por Adán Cabello; Investigación y Ciencia, septiembre de 2017].

El libro adolece de dos pequeñas pegas. Por un lado, hay un desequilibrio entre la vívida descripción que hace Halpern de la vida y las múltiples facetas de la personalidad de Feynman, y la narración, mucho más plana y falta de detalles, de la vida, obra, legado y personalidad de Wheeler. Por otro, la obra aporta poco con respecto a fuentes bien conocidas. En particular, hay pocas cosas aquí que no estén ya en ¿Está usted de broma, Sr. Feynman? y ¿Qué te importa lo que piensen los demás?, los dos libros de anécdotas de Feynman; The beat of a different drum, la biografía de Feynman escrita por Jagdish Mehra; Geons, black holes, and quantum foam, la autobiografía de Wheeler escrita junto con Kenneth Ford, otro de sus estudiantes de doctorado; o la larga entrevista que hizo Ford a Wheeler en 1996 y que puede encontrarse en www.webofstories.com.

La historia empieza en 1939, cuando Feynman, un brillante graduado por el Instituto de Tecnología de Massachusetts, se presenta en la oficina de Wheeler en la Universidad de Princeton para empezar a trabajar como profesor asistente. Wheeler es un hombre de familia, conservador, que habla pausadamente y que es siete años mayor que Feynman. Pero también es un inconformista lleno de ideas, que sueña con reconciliar a Einstein (su colega y vecino en Princeton) y a Bohr (su mentor en Copenhague) encontrando la explicación definitiva de la teoría cuántica. Feynman es un estudiante prodigio, pero también un consumado showman que disfruta siendo el centro de atención. Los dos quieren comprender el universo. Pero no solo tienen personalidades diferentes, sino también perspectivas e intereses distintos.

Mientras Feynman, como la mayoría de los físicos estadounidenses de la época, evita las cuestiones filosóficas, Wheeler, hijo mayor de dos bibliotecarios, las adora. Al igual que adora a Bohr, con quien comparte no solo el gusto por las cuestiones filosóficas, sino su capacidad para crear escuela. Con todo, Wheeler también se da cuenta de que hay que ir mucho más allá de Bohr y descubrir el origen de la teoría cuántica.

A Feynman las cuestiones filosóficas le traen sin cuidado. Sin embargo, reconoce —y no le importa manifestarlo en público— que «nadie entiende la mecánica cuántica». Pero, mientras que para Wheeler entender de dónde viene la teoría es una obsesión, Feynman recomienda a los estudiantes que no piensen en ello, porque se trata de «un callejón del que nadie ha logrado salir». Según Feynman, lo que hay que hacer es ir quitando capas a la cebolla e ir descubriendo leyes que puedan verificarse experimentalmente.

Los dos se profesan mutua admiración y son conscientes de su complementariedad. Feynman empieza trabajando bajo la supervisión de Wheeler en el problema de los infinitos en la electrodinámica cuántica de Paul Dirac. ¿Interacciona el electrón consigo mismo? La respuesta estándar es que sí: al electrón debería afectarle su propio campo electromagnético. No obstante, al calcular esa autointeracción, el resultado es infinito. Al principio, Wheeler y Feynman siguen un camino exótico —e incorrecto— que resucita la acción a distancia newtoniana y la combina con soluciones de las ecuaciones de Maxwell que proceden hacia delante y hacia atrás en el tiempo.

La implicación de EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial los separa. Ambos trabajan en el Proyecto Manhattan para fabricar bombas atómicas, pero Wheeler lo hace en Chicago y Feynman en Los Álamos, donde, además, ha de lidiar con la trágica muerte de Arline Greenbaum, su primera esposa.

Tras la guerra, Feynman termina de desarrollar sus técnicas de cálculo, las integrales de camino, las cuales permiten cancelar los infinitos sin renunciar a que el electrón interaccione consigo mismo. Este es el trabajo por el que años más tarde recibiría el premio Nobel. Charles Misner, otro de los estudiantes de Wheeler, sintetizaría así la contribución del método de Feynman: «La realidad funciona tomando conciencia de todas las posibilidades antes de convertirse en realidad».

Por su parte, Wheeler rescata la relatividad general de Albert Einstein para atacar con éxito multitud de problemas astronómicos y cosmológicos. Y no deja de producir ideas exóticas. En los años setenta, abandona progresivamente la idea de que todo son campos y empieza a defender que el universo es un sistema que se autosintetiza, no «una máquina gobernada por una ecuación mágica». Es un universo participativo, en el que todo es consecuencia de una infinidad de actos de observación y en el que las leyes físicas emergen de la ausencia de leyes. Un universo en el que todo es información y en el que, citando a Machado, «no hay camino, se hace camino al andar» (cita incluida en el libro Gravitation, escrito en 1973 por Wheeler, Misner y Thorne).

Hay dos cosas que hacen muy interesante el libro de Halpern. Por un lado, el contraste que ofrece entre las personalidades tan distintas de dos investigadores a quienes les une su obsesión por descubrir cómo funciona el universo. Ese contraste añade una perspectiva nueva a historias ya conocidas y, curiosamente, ayuda a entender los movimientos vitales y científicos de ambos personajes.

Pero, sobre todo, hay otro aspecto que convierte a The quantum labyrinth en una obra especialmente atractiva: la historia ha demostrado que Feynman y Wheeler tenían una rara capacidad para intuir por qué caminos debía ir la física. En una charla de 1959, Feynman anticipa la nanotecnología y los ordenadores y simuladores cuánticos. Y Wheeler es, sin duda, el padre de la física cosmológica, de los agujeros negros (Jacob Bekenstein era otro estudiante de Wheeler), de las ondas gravitacionales (Thorne) y de la recién inaugurada astronomía de multimensajeros [véase «Mensajeros celestes», por Ann Finkbeiner; Investigación y Ciencia, julio de 2018]. También es el padre en la sombra de la teoría cuántica de la información (Carlton Caves, Bill Wootters, Wojciech Zurek fueron también discípulos de Wheeler), heredera directa de la visión del universo de Wheeler en el que todo es información. Y también es el instigador, en algún caso a su pesar, de muchas de las interpretaciones modernas de la teoría cuántica, como la de los «muchos mundos» (Hugh Everett y Bryce DeWitt fueron estudiantes de Wheeler) o el bayesianismo cuántico (Qbism, en inglés), de Chris Fuchs (otro estudiante de Wheeler), que reivindica el universo participativo de Wheeler para entender la teoría cuántica [véase «Bayesianismo cuántico», por Hans Christian von Baeyer; Investigación y Ciencia, agosto de 2013]. Sería estupendo poder saltar cincuenta años hacia el futuro y ver hasta dónde nos han llevado todas las intuiciones de Wheeler y su escuela.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados

Revistas relacionadas