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Actualidad científica

  • 17/01/2019 - envejecimiento

    Nuestro ADN sabe cuántos años viviremos

    La identificación de ciertas variantes en el genoma permitiría predecir si una persona presentará mayor o menor esperanza de vida que la media de la población

  • 16/01/2019 - Oceanografía

    El cambio climático energiza las olas

    Cuanto más calientes estén los mares, más potentes serán en general las olas. Esta es una consecuencia inesperada del cambio climático. Sin embargo, ante Europa la tendencia apunta en sentido contrario.

  • 16/01/2019 - Envejecimiento

    Los insectos también envejecen

    Del mismo modo que los humanos, los grillos de campo sufren un deterioro físico a lo largo de la edad adulta, a pesar de vivir unas semanas.

  • 15/01/2019 - aprendizaje automático

    ¿Una nueva forma de inteligencia artificial?

    Los investigadores presentan un nuevo modelo de aprendizaje automático que en vez de a las capas de las redes neuronales profundas recurre a una «caja negra» que resuelve ecuaciones diferenciales.

  • 15/01/2019 - DOLOR

    ¿Por qué la percepción del dolor varía según el sexo?

    La testosterona, el estrés y la memoria serían los factores responsables de la hipersensibilidad masculina.

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  • Investigación y Ciencia
  • Enero 2000Nº 280

Medicina

¿Podemos retardar el envejecimiento?

Si bien es posible en teoría, no se conseguirá con ningún elixir. Los futuros tratamientos contra el envejecimiento tendrán que contrarrestar simultáneamente muchos procesos bioquímicos degenerativos.

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Alo largo de la historia, todas las culturas han aspirado a retrasar el envejecimiento, prolongando las energías o capacidades y la vida misma. En la actualidad, las dietas macrobióticas, las hormonas de moda entre los ancianos, prácticas sanitarias hindúes recicladas y otras supercherías siguen atizando la llama de la esperanza. Todos estos intentos por restaurar o mantener el vigor juvenil sólo tienen una cosa en común: no consiguen su objetivo. Las personas que cumplen los 65 sólo tienen una probabilidad ligeramente mayor que hace 2000 años de disfrutar de una vejez vigorosa.

Los investigadores en medicina han ideado terapias útiles para tratar trastornos cuya frecuencia se incrementa con la edad, así el cáncer y las cardiopatías. En los últimos 120 años, los sistemas de salud pública y los fármacos que combaten enfermedades infecciosas han elevado la esperanza de vida en las naciones desarrolladas al reducir los fallecimientos prematuros. Pero nada puede retrasar ni frenar los procesos naturales que hacen envejecer a los adultos y mermar su actividad fisiológica con los años. La cura de una enfermedad a una edad avanzada suele significar que otro problema relacionado con la vejez ocupará en breve su lugar. Los achaques siguen siendo el sino de los mayores de ochenta años, por mucho que los medios de comunicación ensalcen a los corredores de maratón nonagenarios.

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