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1 de Febrero de 2006
Ingeniería nuclear

Residuos nucleares

Los reactores de neutrones rápidos extraerían mucha más energía del combustible nuclear reciclado, reducirían el riesgo de proliferación de armas nucleares y acortarían el tiempo en que habrá que aislar los residuos.

En síntesis

Para reducir al mínimo el calentamiento global, gran parte de la producción futura de energía quizá deba proceder de reactores nucleares, que no liberan dióxido de carbono.

Pero si se construyeran muchas más centrales nucleares términas (es decir, de neutornes lentos, como casi todas las hoy existentes), las reservas mundiales de mineral de uranio barato se agotarían en cuestión de décadas. Además, las grandes cantidades de residuos radiactivos producidos sólo en EE.UU. tendrán que guardarse durante al menos 10.000 años, mucho más de los que puede albergar el cementerio nuclear del monte Yuca. Peor aún, una fracción importantes de la energía que podría extraerse del mineral de uranio original quedaría atrapada en esos residuos.

Con un nuevo ciclo del combustible de rendimiento mucho mayor, basado en reactores de neutrones rápidos y un reciclado pirometalúrgico del combustible agotado, se aprovecharía en mucho mayor grado la energía contenida en el mineral de uranio extraíble de las minas. Ese ciclo reduciría la creación de residuos de larga vida y mantendría indefinidamente la generación de energía nuclear.

Pese a la inquietud pública que despierta la energía nuclear, está ganando cada vez más adeptos la idea de que podría ser el menos dañino de los procedimientos que generan grandes cantidades de electricidad. Varios países —Brasil, China, Egipto, Finlandia, India, Japón, Pakistán, Rusia, Corea del Sur y Vietnam— están construyendo o proyectando centrales nucleares. Pero esa tendencia aún no se ha extendido a EE.UU., donde desde hace unos treinta años no se han puesto los cimientos de ninguna central nuclear; tampoco ha llegado a Europa occidental.

Desarrollada de manera adecuada, la energía nuclear sería, en verdad, un recurso sostenible, inagotable a todos los efectos. Su explotación no contribuiría al cambio climático. Una técnica nuclear hasta cierto punto nueva salvaría los principales inconvenientes de los métodos actuales: el miedo a los accidentes nucleares, la posibilidad de que el combustible se desvíe hacia la fabricación de armas, la gestión de los peligrosos residuos radiactivos de larga duración y la merma considerable de las reservas mundiales de uranio rentable. La nueva técnica combinaría dos innovaciones: el tratamiento pirometalúrgico (el reciclado a alta temperatura de los residuos de los reactores) y los reactores avanzados de neutrones rápidos, capaces de fisionar los núcleos atómicos del combustible generado por el reciclado. La radiactividad de los residuos generados descendería en pocos siglos a niveles no peligrosos; desaparecería así la necesidad de guardarlos durante decenas de milenios.

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