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Actualidad científica

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  • Julio 2018Nº 502
Hace...

Historia de la ciencia

Gratuito

Hace 50, 100 y 150 años

Recopilación de noticias publicadas en Scientific American.
Por Daniel C. Schlenoff

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1968
Unidades de ataques cardíacos
«El desarrollo de unidades de cuidados coronarios promete un cambio profundo en el tratamiento de las coronariopatías. Esas instalaciones hospitalarias, aunque pequeñas y modestas, rara vez con más de ocho camas, constituyen una importantísima innovación terapéutica para afrontar la desorbitada mortalidad de los ataques cardíacos. Cada año, más de 1,5 millones de estadounidenses sufren ataques coronarios, y de ellos fallecen unos 600.000. Una persona que sufra un ataque cardíaco, si es llevada a un hospital carente de unidad de cuidados coronarios no tiene hoy más probabilidades de sobrevivir que una persona en las mismas circunstancias hace treinta años.»

 

Cristalografía de rayos X
«En los últimos años se ha llegado a una culminación con el éxito del análisis estructural de varias proteínas, las moléculas básicas de la materia viviente constituidas cada una por miles de átomos que se mantienen unidos merced a una red de enlaces químicos increíblemente intrincada. El éxito más reciente se ha conseguido con la hemoglobina (por [Max Ferdinand] Perutz), cuyo modelo contiene 10.000 átomos. Confieso que, al contemplar uno de esos modelos, aún me cuesta creer que haya sido posible desvelar todos sus detalles mediante la óptica subyacente al análisis por rayos X, que hace medio siglo reclamó el cloruro de sodio como su primer logro.
—Sir Lawrence Bragg»

Bragg compartió el premio Nobel de física de 1915 con su padre, William Henry Bragg, por la cristalografía de rayos X.

1918
La sorpresa de octubre
«La enorme concentración de fuego en el frente occidental nos recuerda la abyecta traición de Trotzky [sic] y Lenine [sic], cuando esos agentes alemanes dijeron a los sencillos soldados campesinos rusos que abandonaran las líneas, pues la guerra había terminado. Así lo hicieron, dejando tras ellos, a lo largo de más mil kilómetros de frente ruso, nadie sabe cuántos miles de armas, ligeras y pesadas. Esas armas se encuentran ahora en el frente occidental, cobrándose un alto precio en vidas francesas, británicas y americanas. Esos dos agentes consiguieron, asimismo, entregar a Alemania toda una flota de buques de guerra, muchos de ellos de los tipos más modernos y eficaces, pero no sabemos hasta qué punto esos enloquecidos revolucionarios habrán dejado deteriorarse una flota fuera de servicio.

 

1868
Avenamientos
«El desecado de terrenos pantanosos no es una idea nueva. El bombeo, el zanjeado y la construcción de canales y diques son eficaces solo en parte. El agua se infiltra a través de esas defensas artificiales, cuya integridad sucumbe a ratas y cangrejos de río. Los canales de hierro, invención del señor S. B. Driggs, de Nueva York, parecen oponer una barrera efectiva al avance de tan destructivos agentes. Esos canales se construyen incrustando en el suelo planchas de hierro que se unen por los bordes. El peso de los operarios o algunos golpes con piedras en la cara vista bastan en el caso de suelos muy barrosos, mientras que para tepes duros y rígidos se recurre a la operación conocida como escopleado (véase la ilustración).

 

El maravilloso cerebro de Phineas Gage
«Hace casi veinte años, las revistas médicas del mundo dejaban constancia del singularísimo caso de un trabajador de Cavendish (Vermont) a quien, al realizar una voladura, un hierro de apisonar le atravesó la cabeza de parte a parte, y que se recuperó de hecho al cabo de sesenta días. Tan sorprendente e inaudito resultado fue recibido con incredulidad, con un gran número de médicos ilustres calificándolo de físicamente imposible, pero la consiguiente presentación en público de la misma persona convenció a los más escépticos, y respaldó el primer informe del doctor John M. Harlow, el médico que lo atendió y publicó el caso. En una muy reciente reunión de la Sociedad Médica de Massachusetts, dicho caballero leyó una comunicación con la historia clínica y presentó el auténtico cráneo objeto de la lesión. El estado general de salud del accidentado parece que fue bueno hasta 1859. Sufrió ataques de epilepsia que finalmente le causaron la muerte en mayo de 1861, casi trece años después del accidente. La lesión debió de provocar el desequilibrio entre las facultades intelectuales del individuo y sus propensiones animales: se convirtió en caprichoso, variable, irreverente, vacilante, incomedido; una mente infantil con un aspecto físico y pasiones de adulto.»

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