Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Julio 2018Nº 502
Panorama

Biología molecular

La vida íntima de las proteínas celulares

Desarrollan un novedoso método para ver la estructura tridimensional y el funcionamiento de complejos proteicos en células vivas.

Menear

Entender el modo en que la célula lleva a cabo cada una de sus funciones constituye uno de los principales retos de la biología. Las proteínas son las moléculas responsables de la mayoría de esas funciones. Pero ¿cuál es el mecanismo que utilizan para ejecutarlas?

Dentro de la célula, las proteínas se unen entre sí como piezas de un dispositivo para formar los llamados complejos proteicos. A su vez, distintos complejos se coordinan entre sí para construir engranajes moleculares superiores responsables de llevar a cabo las funciones celulares. Para comprenderlo mejor, podemos hacer un símil con el motor de un coche: cada proteína equivaldría a una pieza, y los complejos proteicos, a los distintos dispositivos del motor (pistones, válvulas, correa de distribución, etcétera). Por sí solos, la funcionalidad que tienen estos dispositivos es limitada, necesitan ensamblarse adecuadamente para formar el motor o, en el caso de la célula, el engranaje molecular.

Los científicos han desarrollado técnicas muy avanzadas que permiten ver cada uno de los átomos que forman una proteína. Son los llamados métodos in vitro, como la cristalografía de rayos X o la criomicroscopía electrónica (el desarrollo de esta última mereció el premio Nobel de química de 2017). Estos han sido fundamentales en los avances de las últimas décadas y han ayudado a desarrollar numerosos medicamentos, como antibióticos o fármacos contra el cáncer. Pero para utilizar estas técnicas hace falta extraer el engranaje molecular de la célula, desensamblarlo, aislar cada uno de los complejos de proteínas que lo componen y observarlos por separado en tubos de ensayo, lo cual nos ofrece un conocimiento incompleto de su actividad. De la misma manera que para entender cómo funciona un motor no es suficiente con observar sus piezas por separado, es fácil imaginar que, sin estudiar los engranajes moleculares íntegramente y en funcionamiento, nuestro conocimiento sobre su mecanismo de acción va a ser solo parcial.

Por este motivo, científicos de distintas disciplinas han colaborado para desarrollar nuevas técnicas que nos permitan superar esas limitaciones, de modo que podamos visualizar cómo operan los engranajes moleculares en las mismas células. Recientemente, junto con los grupos de Marko Kaksonen, de la Universidad de Ginebra, y Damien Devos, del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo, nuestro grupo ha ideado un nuevo método para extender el estudio estructural de complejos moleculares y observar su funcionamiento en células vivas. Con él hemos logrado visualizar la maquinaria de la exocitosis, un proceso esencial para todos los animales y plantas mediante el cual las células segregan moléculas al exterior.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados