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Las flores, como las ve una abeja

La capacidad de percibir la luz ultravioleta confiere a los insectos una visión de las flores muy distinta a la nuestra.

La luz ultravioleta permite diferenciar los pétalos, que se vuelven azul-malva, del disco nectarífero, de color verde-azul. Las anteras blanco-amarillas dejan al descubierto el polen luminiscente. La luminiscencia del disco nectarífero y de la aureola de cinco anteras atrae al insecto. Cuando acuda a alimentarse se topará con las anteras y se llevará adherido el polen. [CORTESÍA DE ALINE RAYNAL-ROQUES Y ALBERT ROGUENANT]

La mayoría de las plantas necesita recibir polen para reproducirse, con preferencia de otra planta. A ese transporte contribuyen a menudo los insectos, que hallan en las flores alimento en forma de polen o néctar.

A lo largo de la evolución, las plantas han desarrollado distintos mecanismos para atraer y guiar a los insectos hacia el polen. Por lo que respecta a la atracción visual, la luz ultravioleta, cuya energía equivale al 5 por ciento de la luz del día, tiene un protagonismo destacado: muchos insectos, y en especial los himenópteros, a los que pertenecen las abejas, pueden percibirla, a diferencia del ser humano.

Gracias a los tres picos de sensibilidad de sus ojos (amarillo-verde, azul y ultravioleta), las abejas captan los colores de las flores de forma muy distinta a la nuestra. Aun así, es posible formarse una idea aproximada de lo que ven las abejas iluminando la flor tan solo con luz ultravioleta. Las estructuras y los pigmentos de los distintos órganos florales absorben en parte esa radiación incidente y la convierten parcialmente (por fotoluminiscencia) en luz visible que es reemitida. El observador humano puede entonces contemplar la flor con sus «nuevos» colores y fotografiarla.

Es lo que hemos hecho con varias especies de plantas. Para ello, utilizamos una cámara digital y, como fuente de luz ultravioleta, dos tubos fluorescentes compactos que emiten, sobre todo, rayos ultravioleta A cercanos al espectro visible. Las fotografías se toman en condiciones de oscuridad total.

Los resultados son sorprendentes. Revelan que los colores de las flores bajo la luz ultravioleta son, a veces, muy distintos de los colores vistos a la luz del día. También demuestran que flores del mismo color adquieren, en ocasiones, colores diferentes cuando se iluminan con luz ultravioleta. Además del placer estético que proporcionan, las fotografías dejan al descubierto las señales y los atractivos visuales que guían a los insectos hacia los órganos florales implicados en la reproducción de la planta.

[El artículo completo (PDF) incluye un reportaje fotográfico de 4 páginas con imágenes de flores bajo la luz ultravioleta.]

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