Cuidado de la prole entre los insectos

¿Por qué en algunos insectos los progenitores arriesgan la vida por atender a sus hijos?
En el sudeste de los Estados Unidos los tíngidos del género Gargaphia viven en ortigas. La hembra se encarga de vigilar la puesta; de los huevos eclosionados salen las ninfas. Corren éstas un gravísimo riesgo si merodean chinches de la familia Nabidae, pues devorarán hasta la última ninfa. Los tíngidos no tiene muchas armas con que defenderse. Por eso, la madre distraerá al depredador extendiendo las alas y subiéndose a su dorso.
Mientras tanto, las ninfas corren por el nervio central de la hoja, a modo de vía rápida, para ascender, tallo arriba, por una hoja nueva, doblada todavía, donde se ocultarán. Si la hembra logra escapar, irá tras la prole y vigilará el peciolo de la hoja. Allí podrá salir al paso del depredador, que probablemente la habrá seguido. Algunas veces la hembra burlará momentáneamente al agresor; y entonces huye para guiar a las ninfas hacia la hoja más apropiada, bloqueando cualquier rama que pudieran tomar de manera errónea. Pero lo habitual es que la hembra muera en el ataque y su inmolación dé tiempo a que las ninfas escapen con vida.

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