Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Octubre 2008Nº 385

Ambiente

La crisis del agua

La demanda de agua aumenta y los recursos planetarios se vuelven impredecibles. Las técnicas actuales podrían impedir una crisis global del agua, pero hay que ponerlas en práctica pronto.
Menear
Un amigo mío vive en un barrio de clase media de Nueva Delhi, una de las ciudades más ricas de la India. Aunque esa zona recibe una cantidad notable de lluvia cada año, mi amigo se despierta por la mañana con el estrépito de un megáfono que anuncia que sólo se podrá disponer de agua durante la hora siguiente. Se apresura a llenar la bañera y otros receptáculos para que le dure todo el día. Las restricciones endémicas de Nueva Delhi se producen en buena parte porque los gestores hidráulicos decidieron hace algunos años sacar de los ríos y embalses, aguas arriba de la ciudad, grandes caudales para el riego de los campos.
Mi hijo, que vive en la árida Phoenix, en Arizona, se levanta oyendo el sonido discreto y sibilante de los aspersores que riegan los verdes céspedes y los campos de golf de su urbanización. Aunque Phoenix está situada en medio del desierto de Sonora, disfruta de un suministro de agua prácticamente ilimitado. Allí, los gestores han permitido que el agua de regadío se desvíe de la agricultura a las ciudades y urbanizaciones, al tiempo que autorizan que las aguas negras recicladas se usen en los parques y en otras aplicaciones que no requieren agua potable.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados