Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

SCIENTIFIC AMERICAN, VOL. CX, N.o 4, 24 de enero de 1914

Enero 1964
Guerra al tracoma
«Casi 500 millones de personas (un sexto de la población mundial) están infectadas de tracoma, nombre con que se conoce desde los tiempos de la Grecia clásica una enfermedad ocular que causa ceguera. Su origen no pudo identificarse de modo certero hasta hace menos de seis años. El responsable es un virus, o cuasivirus, de notable semejanza con el de la psitacosis y el linfogranuloma venéreo. Ese descubrimiento abre la fascinante perspectiva de que acaso sea posible controlar el mal mediante la vacunación y así poner fin a la larga existencia de una de las mayores calamidades de la humanidad. En EE.UU. la enfermedad casi ha desaparecido del "cinturón del tracoma" que se extendía de Virginia occidental a Oklahoma.»
En 1966 el patógeno fue identificado como una bacteria intracelular.

Enero 1914
Sobre el giroscopio
«Los enigmas del giroscopio han sido el tema que más interés ha suscitado en las conferencias sobre este mecanismo de la Asociación Cristiana de Jóvenes en China. Se compone de una robusta rueda de bicicleta con la llanta cargada con un tubo de plomo. Cuando se hace girar a gran velocidad con el armazón externo cerrado y se coloca de canto, se mantiene en pie con una leve escora lateral y precesiona lentamente en torno a un eje casi vertical. Se invita entonces a alguien del público a que tumbe al suelo la rueda valiéndose de un largo bastón con una bola de caucho maciza en el extremo (véase la ilustración). Por increíble que parezca, el hombre más fuerte es incapaz de derribarla. El experimento agrada mucho a la audiencia. Esta comprenderá entonces el modo en que una rueda de toneladas de peso que gira a miles de revoluciones por minuto confiere estabilidad a un vehículo monorraíl.»

El triunfo legal de los Wright
«El fallo dictado por las Cortes de Apelaciones de Estados Unidos en la demanda por violación de derechos presentada por la Compañía Wright zanja de una vez por todas, al menos en este país, la cuestión de quién inventó la máquina vo-
ladora. Desde luego, la mente popular nunca albergó duda alguna. El fallo certifica el veredicto popular y reconoce a Orville y Wilbur Wright como inventores del aeroplano motopropulsado para el transporte de personas. El éxito de los hermanos Wright radica no en el hecho de que construyeran un motor con sus propias manos, sino en que resolvieron un problema de aerodinámica que había desorientado a las mejores mentes científicas de todos los tiempos.»

Enero 1864
Diatriba satírica sobre el corsé
«Sres. de la Redacción: El aire que las damas tenemos que respirar aquí en Vermont circula por todo el mundo y lo respiran todas las inmundas criaturas sobre la faz de la tierra: rinocerontes, vacas, elefantes, tigres, marmotas, gallinas, mofetas, visones, saltamontes, ratones, mapaches y toda clase de chinches, arañas, pulgas y piojos, leones, fumadores de tabaco, pumas y linces, águilas, grajos, bebedores de ron, buitres, mascadores de tabaco, gorrinos, serpientes, sapos, lagartos y millones de otros repugnantes animales, aves, insectos y reptiles; y las señoras estamos obligadas a respirarlo después de ellos, ¡puaff!

Ahora queremos, y lo tendremos, algún artefacto que mantenga fuera de nuestros pulmones a tan fétida y repulsiva sustancia. Hemos probado los tres tipos de corsé de los que dieron ustedes noticia en su publicación el pasado año; pero en el mejor de los casos, y pese a ese desdichado artefacto, aún se colaba en nuestros pulmones una cucharadita de té de ese fluido repelente. Si de veras tales corsés sirven para que en el cuerpo no penetre ese aire desagradable, y nosotras no nos los vestimos correctamente, por favor vengan de inmediato en persona, o envíen a los inventores para mostrarnos cómo. Si se trata de un timo espero que los inventores sean embreados y emplumados y puestos a montar sobre un raíl
—Susie Pinkins»

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.