Andrey Anoshkin/Thinkstock

Cuando el videojuego de fútbol FIFA 14 salió al mercado este otoño, sus creadores alardearon de que, por fin, el balón volaría de modo impecable. En las versiones anteriores, a veces parecía como si la pelota «flotase» en medio de una trayectoria demasiado lineal.

El año pasado, un equipo de ingenieros y expertos en animación prometieron abordar el problema desde la raíz. Tras examinar las partes del programa encargadas de realizar los cálculos balísticos, dieron con el fallo: el coeficiente de resistencia aerodinámica estaba mal. Dicho parámetro, que da cuenta de la oposición al movimiento que experimenta un cuerpo que avanza en el seno de un fluido, determina la velocidad y la trayectoria de los objetos.

«El momento en que más deprisa se mueve el balón es justo al despegar de la bota; inmediatamente después, la resistencia del aire comienza a frenarlo y sigue así hasta que alcanza su altura máxima», explica John Eric Goff, físico del Colegio Universitario de Lynchburg y autor de Gold medal physics: The science of sports («La física de las medallas de oro: La ciencia del deporte»). «A partir de ahí, su velocidad debería aumentar a medida que cae.»

Las versiones anteriores del videojuego violaban las leyes de la física, ya que el balón se aceleraba y deceleraba a un ritmo que no dependía de la velocidad inicial. «El balón se frenaba de igual manera tanto si avanzaba a 50 u 80 kilómetros por hora como si lo hacía a 10», reconoce Aaron McHardy, experto en jugabilidad en EA Sports, la distribuidora de FIFA.

Además, los errores en la resistencia aerodinámica provocaban que el balón tampoco rotase como debía. Al girar sobre su eje, una pelota genera un remolino de aire a su alrededor que, a su vez, ejerce cierto efecto sobre la trayectoria del balón: el efecto Magnus. Dado que las versiones anteriores no calculaban el efecto Magnus de la manera correcta, la curvatura de la trayectoria resultaba algo monótona. «Una vez corregido el error, el balón rota como debe y describe curvas mucho más variadas», asegura Hays. «Por fin, ahora la pelota se precipita y vira del mismo modo que en el mundo real.»

Contenidos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.