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1 de Enero de 2014
Tecnología

Memorias del futuro

Las memorias digitales modernas se acercan a sus límites. ¿Cómo almacenar el diluvio de información que se avecina?

VikaSuh/Thinkstock

En síntesis

Los aparatos digitales utilizan dos tipos de memoria: las de acceso rápido, que intercambian datos con el procesador, y las de almacenamiento masivo, más lentas.

En la actualidad no existen memorias universales, rápidas y con capacidad para almacenar un gran volumen de datos. Tampoco se espera que lleguen en un futuro cercano.

A partir de efectos físicos muy diferentes, los investigadores trabajan en el desarrollo de nuevos dispositivos más veloces, fiables y que consuman menos energía.

En 2012 se fabricaron más microchips de memoria que granos de arroz se cultivaron en todo el planeta. Semejante producción resulta indispensable para procesar y almacenar la enorme cantidad de datos característica de nuestros días: se calcula que, en 2007, se transmitieron unos 2·1012 gigaoctetos, cifra que aumenta cada año a un ritmo considerable. ¿Podrán los dispositivos actuales asimilar ese crecimiento? Tal objetivo no solo exige una descomunal capacidad de almacenamiento de datos, sino dispositivos que permitan recuperar la información con rapidez. A fin de afrontar ese reto, numerosos laboratorios investigan el desarrollo de nuevas memorias digitales, con mejores prestaciones y no tan costosas.

La necesidad de conservar la información data de muy antiguo en la historia de la humanidad. Los primeros soportes, como las tablillas de arcilla, los pergaminos o los libros, fueron analógicos. Sin embargo, uno de sus principales defectos residía en su gran volumen. Esa situación dio un vuelco con la llegada de la era digital. Hoy en día, cualquier conjunto de datos (música, texto, imágenes u otros) puede almacenarse en secuencias de bits: ristras de ceros y unos que, entre otras ventajas, ofrecen un importante ahorro de espacio, un tratamiento automatizado y la posibilidad de consultarlos a distancia.

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