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  • Investigación y Ciencia
  • Enero 2014Nº 448

Bioquímica

Moléculas especulares

En la naturaleza los L-aminoácidos constituyen la regla. Sin embargo, cada vez se descubren más excepciones.

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Si irrita a un ornitorrinco macho durante la época de cría, puede terminar atrapado por sus rechonchas patas traseras, con unos amenazantes espolones afilados armados con veneno. El doloroso tóxico hace que los competidores machos cojeen y es una defensa útil contra humanos y perros molestos. Su composición es un tanto extraña, como podría esperarse de un mamífero famoso por su rareza en la puesta de huevos y el pico de pato. Contiene un tipo de moléculas que los biólogos pensaban que no existían de forma natural fuera del mundo microscópico de las bacterias.

Esas moléculas corresponden a imágenes especulares de los aminoácidos que las células encadenan para fabricar todas las proteínas que necesitan para vivir. Las imágenes especulares constan de los mismos átomos que componen los 20 o más aminoácidos estándar en el conjunto de herramientas de la biología, y los átomos se hallan unidos uno a otro en el mismo orden. Sin embargo, la orientación de los enlaces diverge ligeramente, dando lugar a estructuras que difieren de los aminoácidos clásicos de la misma forma en que la mano derecha difiere de la izquierda. Sin embargo, estas dos formas no son intercambiables en las reacciones biológicas. De hecho, a los aminoácidos clásicos en ocasiones se les denomina «zurdos», y a sus imágenes especulares, «diestros».

Tiempo atrás se asumió que los aminoácidos diestros cumplían una función mínima en los organismos superiores porque no encajarían —y, por tanto, no podrían funcionar— en la maquinaria molecular de la mayoría de las plantas y animales. Sin embargo, en los últimos años se ha descubierto una variedad sorprendente de aminoácidos diestros biológicamente activos: desde sustancias que producen las langostas para iniciar el acto sexual, hasta una droga alucinógena utilizada por cazadores indígenas en Perú. Lo más curioso es que estos aminoácidos desempeñan funciones importantes en la fisiología humana, por lo que encierran un gran potencial para el desarrollo de nuevos tratamientos, incluidos el de la fibrosis quística, la esquizofrenia y la degeneración macular.

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