El triunfo de los mamíferos

Vivieron escondidos a la sombra de los dinosaurios durante millones de años hasta que un asteroide destructor originó un nuevo mundo en el que pudieron prosperar.

El mamífero placentario arcaico Ectoconus daba a luz a crías bien desarrolladas. [Beth Zaiken]

En síntesis

Desde que, a finales del siglo XIX, se descubrieron los primeros fósiles de mamíferos placentarios, se ha debatido sobre cómo lograron sobrevivir al choque del asteroide que terminó con la mayoría de las especies.

Gracias a nuevos descubrimientos y al empleo de técnicas científicas avanzadas, en los dos últimos decenios se ha descrito la identidad de los placentarios más primitivos.

Estos desarrollaron rasgos y comportamientos que les ayudaron a adaptarse al caos  inicial y a ocupar los nichos vacantes tras el impacto. Fueron prosperando hasta dar paso a la era de los mamíferos.

Cada primavera, llevo a mis estudiantes al desierto del noroeste de México, al norte del cañón del Chaco, donde hace un milenio los indios pueblo ancestrales construyeron una gran ciudad excavada en las rocas. Mientras caminamos por las tierras resecas y de colores pastel, no podemos evitar pisar huesos de dinosaurio. El suelo está lleno de fragmentos de extremidades de Tyrannosaurus rex y trozos de vértebras que sostenían los largos cuellos de los saurópodos hace unos 66,9 millones de años, durante el período Cretácico. Y entonces, de repente, ya no encontramos más. 

Mientras continuamos ascendiendo, pasando de una capa de roca a otra, nos percatamos de la presencia de un nuevo tipo de fósil: mandíbulas llenas de dientes. Pero estos no eran afilados como los de T. rex, sino que tenían cúspides y valles. Eran molares de mamíferos. En el viaje que realicé a ese mismo lugar en 2014, seguí su rastro hasta el lecho de un arroyo seco sagrado para los navajos llamado Kimbeto, el «manantial del gavilán». Oí un grito de victoria que procedía del otro extremo del cauce seco. Mi compañero Tom Williamson había hallado un esqueleto perteneciente a un gran animal que debía pesar unos 100 kilogramos. A partir de su pelvis dedujimos que dio a luz a una cría viva y bien desarrollada. Se trataba de un mamífero placentario como nosotros. 

Este mamífero fósil, denominado Ectoconus, fue un descubrimiento revolucionario. Vivió tan solo unos 380.000 años después del peor día de la historia del planeta, cuando un asteroide de casi diez kilómetros de ancho acabó de forma violenta con la era de los dinosaurios, dando paso a un nuevo mundo. Los libros de texto suelen contar esta historia de una forma bastante sencilla: los dinosaurios murieron, pero los mamíferos sobrevivieron y en muy poco tiempo ocuparon su lugar dominante. Sin embargo, esta historia ha pasado por alto una realidad inquietante: sabemos muy poco sobre los mamíferos que sobrevivieron a la extinción y perseveraron durante los siguientes 10 millones de años, en la época conocida como Paleoceno. ¿Cómo lograron perdurar, cuando el 75 por ciento de las especies murieron, y cómo establecieron los cimientos de los que surgieron las más de seis mil especies de mamíferos placentarios que existen hoy, desde los murciélagos voladores hasta las ballenas acuáticas y los humanos?

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