La formación del Mississippi

Hubo un tiempo en el que las montañas separaban del golfo de México el interior continental de Estados Unidos. La investigación geológica nos revela el modo en que se abrió esa barrera, dejando paso al río hasta el golfo de México.
Si abrimos un mapa del mundo, observaremos que los continentes que rodean el océano Atlántico encajan a la perfección como piezas gigantescas de un rompecabezas. Basta con desplazar el Africa Occidental hacia la costa este de Norteamérica y el extremo septentrional de Sudamérica hacia el golfo de Guinea. Esa era la disposición de los continentes hace cientos de millones de años; los geólogos la conocen, en parte, por las huellas que dejaron los movimientos de las placas tectónicas asociados a la formación del supercontinente.
Al este de EE.UU., la colisión con Africa hizo ascender los Apalaches hasta altitudes semejantes a las de las montañas Rocosas. El impacto de Sudamérica originó las montañas Ouachita, de orientación oeste-este (a lo largo de Oklahoma y Arkansas), que se unieron a los Apalaches meridionales. Luego, la que una vez fuera la cordillera Ouachita-Apalaches, se dividió en dos, dejando paso al río Mississippi en su curso hacia el golfo de México. La explicación para esta separación (que venimos investigando desde hace 10 años) guarda relación con otros misterios de la geología de Norteamérica: ¿por qué hallamos diamantes en Arkansas? ¿Por qué, de todos los lugares posibles, el mayor terremoto registrado en EE.UU. ocurrió en Missouri y no en California ni Washington?

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.