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  • Investigación y Ciencia
  • Julio 2015Nº 466

Paleontología

Orígenes de los tiranosaurios

Nuevos hallazgos de fósiles han revelado que Tyrannosaurus rex no fue más que el último superviviente de una diversa dinastía de depredadores.

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Durante un sofocante día de verano de 2010, un obrero de la ciudad de Ganzhou, en China sudoriental, estaba cavando los cimientos de un edificio cuando su retroexcavadora se topó contra algo duro. Bajó para comprobar de qué se trataba, esperando encontrarse con algún problema técnico: el lecho de roca impenetrable, una vieja cañería de agua o algún otro obstáculo que sin duda retrasaría la finalización del parque industrial en expansión que su empresa se apremiaba por terminar. Pero cuando la suciedad y el polvo se disiparon vio algo muy diferente: huesos. Había una gran cantidad de ellos, algunos enormes.

De hecho, ese día tuvieron que interrumpirse las obras, ya que los huesos resultaron ser un gran descubrimiento. El trabajador había dado con un esqueleto casi completo de una nueva especie de dinosaurio emparentada con Tyrannosaurus rex. Unos años más tarde mis colegas chinos me invitaron para que participara en el estudio de este fósil. Y en mayo de 2014 dimos a conocer la última incorporación al árbol de familia de los tiranosaurios: Qianzhousaurus sinensis. El nombre científico es como un trabalenguas, así que le asignamos el atrevido apodo de «Pinocho rex», en referencia a su peculiar hocico largo.

Qianzhousaurus forma parte de una oleada de nuevos hallazgos de tiranosaurios que en la última década está transformando la comprensión de este grupo. Desde que se descubriera T. rex hace más de un siglo, este gigante de 13 metros de longitud y cinco toneladas de peso ha acaparado todo el protagonismo. Sin embargo, su historia evolutiva permanecía a oscuras. Durante el siglo XX, se hallaron parientes cercanos de T. rex de tamaño igualmente extraordinario y se comprendió que el primero no representaba una rareza. Estos grandes depredadores constituyeron una rama propia en el árbol genealógico de los dinosaurios. Pero los paleontólogos deseaban entender cuándo se originaron, a partir de qué formas evolucionaron, y cómo adquirieron su gran tamaño y ocuparon la cima de la cadena trófica. Hasta hace poco, estas preguntas no tenían respuesta.

En los últimos quince años, se ha recuperado una veintena de nuevas especies de tiranosaurios en diferentes yacimientos de todo el mundo, desde los desiertos de Mongolia hasta los páramos helados del círculo polar ártico. Los hallazgos han permitido reconstruir la genealogía de los tiranosaurios y han revelado datos sorprendentes. Resulta que estos carnívoros tuvieron un papel marginal y el tamaño de un humano durante la mayor parte de su historia evolutiva. Solo adquirieron sus enormes dimensiones y el dominio ecológico en los últimos 20 millones de años de la era de los dinosaurios, que comenzó hace unos 250 millones de años y se extendió a lo largo del Triásico, Jurásico y Cretácico. El rey de los dinosaurios, lejos de pertenecer a una dinastía de depredadores gigantes, tuvo en realidad raíces humildes y no era más que el último superviviente de una sorprendente variedad de tiranosaurios que medraron por todo el planeta hasta que el impacto de un asteroide, hace 66 millones de años, llevó la era de los dinosaurios a su fin y marcó el inicio de la era de los mamíferos.

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