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1 de Octubre de 2015
Conservación

Corales de laboratorio

La evolución asistida de los corales de la Gran Barrera podría ayudar a su salvación.

Cortesía del Instituto Australiano de Ciencias Marinas

Con 350.000 kilómetros cuadrados, la Gran Barrera de Coral se erige como la mayor estructura viviente del planeta. Emplazada frente a la costa noreste de Australia, alberga más de 600 corales y miles de otras especies de fauna marina. Pero su futuro se aventura funesto. En los 27 años que separan 1985 de 2012, la mitad del coral ha desaparecido. Buena parte de la mortandad es achacable al cambio climático, que ha intensificado los ciclones tropicales destructivos y ha calentado y acidificado las aguas circundantes. Los esfuerzos conservacionistas, como la creación de zonas protegidas y la mejora de la calidad del agua, no bastarán por sí solos. Para frenar la destrucción del coral, los biólogos marinos de un nuevo centro de investigación australiano, el Simulador Marino Nacional (fotografía), han concebido una estrategia más radical: cultivar «supercorales» capaces de prosperar en un mar cada vez más hostil.

En el próximo lustro, el equipo encabezado por la genetista Madeleine van Oppen cultivará corales preparados para afrontar el calentamiento global en algunos de los 33 tanques del Simulador Marino Nacional. Van Oppen podrá controlar con precisión la salinidad, la temperatura, la calidad y el pH del agua de cada tanque, de modo que podrá seleccionar los individuos que resistan los ambientes adversos. Algunos tanques reproducirán las condiciones marinas que los modelos predicen para finales de siglo. Los especímenes que mejor toleren el calor y el pH ácido serán cruzados para concebir una descendencia dotada con sus rasgos, en generaciones sucesivas, proceso denominado evolución asistida. Ello podría tener lugar de forma natural si los corales pudieran adaptarse con suficiente rapidez a los cambios ambientales, pero el tiempo apremia, por lo que el hombre ha decidido intervenir para acelerar la adaptación. «Las predicciones para los arrecifes coralinos son sombrías», advierte van Oppen. «Conviene explorar si la evolución asistida puede ser una herramienta factible para restaurar los arrecifes».

La evolución asistida constituye un enfoque novedoso en la conservación marina que no escapa a la controversia. Algunos expertos no ocultan su temor a que los supercorales desplacen a los corales autóctonos. Si el trabajo de van Oppen culmina con éxito, el gobierno de Australia, que financia el Simulador Marino Nacional, podría considerar el trasplante de corales de laboratorio en la Gran Barrera. La carrera contra la extinción de los arrecifes de coral ha dado comienzo.

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