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  • Octubre 2015Nº 469

Educación

El nuevo rumbo de PISA

Cómo evaluar el espíritu de equipo.

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La pasada primavera, cuando decenas de millares de quinceañeros de ambos sexos ocuparon sus puestos para las pruebas PISA, se verificaron sus destrezas en lectura, matemáticas y ciencias. Pero también tuvieron que habérselas con una serie, novedosa y controvertida, de cuestiones concebidas para medir «destrezas de resolución cooperativa de problemas». No consistieron en test de respuesta electiva ni en cuestiones acompañadas de justificación; los examinandos tuvieron que de registrar resultados de juegos, ensamblar rompecabezas y realizar experimentos con la ayuda de un «colega» virtual, con el que se comunicaron mediante cajas de chat. El nuevo test es aún experimental, pero los responsables de PISA consideran que los resultados de estos nuevos problemas servirán de acicate para que los Gobiernos preparen mejor a sus jóvenes para desenvolverse en la economía global.

Algunos critican que, con esta prueba, PISA ha dado un paso atrás y ha resucitado un antiguo y acerado debate sobre si es factible enseñar a pensar de forma crítica y a trabajar en equipo, y sobre si estas competencias pueden aprenderse con independencia de los contenidos.

A juicio de Jenny Bradshaw, directora sénior de PISA y supervisora de las pruebas, resulta imperativo que las escuelas se adapten al rápido avance de las innovaciones tecnológicas; el nuevo dominio examinado se encamina hacia este fin. «La capacidad para trabajar con compañeros invisibles, especialmente en línea, resultará fundamental para el éxito profesional. Pues así será como funcionen, y cada vez más, el mundo y los puestos de trabajo.»

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