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1 de Octubre de 2015
Tecnología militar

¿Estamos al borde de una guerra espacial?

Estados Unidos, China y Rusia están ensayando nuevos y polémicos medios para librar un conflicto armado en el espacio.

ESCALADA BÉLICA: El desarrollo de armas antisatélite, como los misiles mostrados en esta recreación artística, está conduciendo a una carrera armamentista para controlar el espacio orbital, una zona de enorme importancia estratégica. [Kenn Brown, Mondolithic Studios]

Puede argumentarse que el escenario bélico más inquietante en estos momentos no es el estrecho de Taiwán, la península de Corea, Irán, Israel, Cachemira ni Ucrania. De hecho, no se encuentra en ningún punto del globo, sino en el espacio. Hace tiempo que esa zona de nadie viene propiciando la gestación de una carrera armamentista en toda regla, solo que nadie la llama así.

En la actualidad hay unos 1300 satélites activos en órbita. Entre otras tareas, estos se encargan de mantener las comunicaciones mundiales, la navegación por GPS o los pronósticos meteorológicos. Para las naciones que dependen de un selecto conjunto de ellos para la guerra moderna, el espacio orbital se ha convertido en la posición militar más codiciada de todas. Por el momento, EE.UU. se ha erigido en ella como rey indiscutible. Pero China y Rusia han decidido desafiar con determinación la hegemonía espacial estadounidense, para lo que han desarrollado ambiciosos programas de defensa y exploración propios. Semejante forcejeo bien podría desencadenar un conflicto que socavase la infraestructura espacial de todo el planeta. Y, aunque la contienda bélica empezase ahí arriba, podría acabar trasladándose fácilmente a la superficie.

En declaraciones al Congreso de EE.UU. este mismo año, James Clapper, director de la inteligencia nacional estadounidense, se hizo eco de la preocupación de muchos altos cargos de su Gobierno por la creciente amenaza que suponía que China y Rusia estuviesen desarrollando medios para sabotear satélites militares estadounidenses críticos. En particular, Clapper mencionó la existencia de documentos militares chinos que subrayaban la «necesidad de interferir, dañar y destruir» satélites estadounidenses, e hizo referencia a una serie de ensayos de misiles antisatélite chinos que comenzó en 2007.

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