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1 de Octubre de 2015
Evolución humana

La especie más invasora

Numerosas especies humanas han habitado la Tierra, pero solo la nuestra ha colonizado el planeta entero. ¿Cómo lo ha logrado?

JON FOSTER

En síntesis

De todas las especies humanas que han vivido sobre nuestro planeta, solo Homo sapiens ha logrado colonizarlo en su totalidad.

Los científicos se han preguntado durante mucho tiempo por qué nuestra especie es la única que ha conseguido dispersarse de tal modo.

Una nueva hipótesis sostiene que la combinación de dos innovaciones únicas ha permitido a H. sapiens dominar todo el planeta: la tendencia codificada en los genes para cooperar con desconocidos y las armas de proyectil avanzadas.

Hace menos de 70.000 años que nuestra especie, Homo sapiens, salió de África y empezó a propagarse por todo el planeta. En Europa y Asia ya se habían establecido otras especies humanas, pero solo nuestros antepasados lograron colonizar todos los continentes y alcanzar islas remotas. La dispersión se realizó de un modo inusual. En todos los lugares donde llegó H. sapiens se produjeron grandes cambios ecológicos. Todas las especies arcaicas con las que se encontró acabaron extinguiéndose, como también numerosas especies de animales. Sin duda, ha sido la migración que más consecuencias ha tenido en la historia de la Tierra.

Los paleoantropólogos han debatido durante tiempo sobre cómo y por qué solo los humanos modernos lograron esa asombrosa hazaña de dispersión y dominio. Algunos expertos sostienen que la evolución de un cerebro voluminoso y más avanzado permitió a nuestros antepasados alcanzar nuevos territorios y enfrentarse a los desafíos con los que se encontraron. Otros afirman que una técnica novedosa, con la que los primeros humanos modernos abatieron presas o se enfrentaron a sus enemigos con una eficacia muy superior, propició la expansión de nuestra especie fuera de África. Un tercer escenario señala que un cambio climático habría debilitado las poblaciones de neandertales y de otras especies humanas arcaicas que habían ocupado los territorios fuera de África, lo que dio a H. sapiens cierta ventaja y le permitió colonizar parte del territorio. Sin embargo, ninguna de estas hipótesis ofrece una teoría general que explique por completo los logros de nuestra especie. De hecho, la mayoría de ellas han sido planteadas para explicar el registro arqueológico de H. sapiens de regiones concretas, como Europa occidental. Este punto de vista fragmentario sobre nuestra expansión ha confundido a los científicos. La gran diáspora humana consistió en un solo evento con diferentes fases y, por tanto, necesita ser investigado como un problema único.

Las excavaciones que mi equipo ha realizado durante los últimos dieciséis años en los yacimientos de Pinnacle Point, en la costa sur de Sudáfrica, junto con ciertos avances teóricos en las ciencias biológicas y sociales, nos han llevado a proponer otra idea sobre la forma en que conquistamos el mundo. Creemos que la diáspora se produjo cuando en nuestra especie apareció un nuevo comportamiento social, codificado en los genes: una tendencia a cooperar con individuos no emparentados. La incorporación de este tipo de conducta a la cognición avanzada de nuestros antepasados permitió una rápida adaptación a nuevos ambientes. También fomentó la innovación que dio lugar a la creación de una nueva técnica de caza: las armas de proyectil. Equipados de esta forma, esos humanos se establecieron fuera de África, preparados para someter a todo el mundo a su voluntad.

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