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1 de Octubre de 2015
Teledetección

Vigilancia nocturna por satélite

Un sensor que puede ver en la oscuridad revela nueva información a meteorólogos, grupos de extinción de incendios, equipos de búsqueda e investigadores en todo el mundo.

CANICA NEGRA: Mediante la composición de imágenes tomadas durante dos meses por el sensor de banda de día y noche en el satélite Suomi-NPP, un equipo de analistas de datos por satélite confeccionó esta singular vista nocturna de la Tierra. [Composición de imágenes por satélite cortesía del Observatorio Terrestre de la NASA.]

En síntesis

El nuevo sensor de «banda de día y noche» integrado en un satélite detecta luces en la Tierra mucho más débiles que las que podían detectar sensores anteriores.

El instrumento también puede divisar nubes, nieve y otros elementos que quedan escondidos en una noche sin luna, alumbrado únicamente por la luminosidad atmosférica.

Está ayudando a rastrear objetos que de noche son casi invisibles, como huracanes, humo de incendios forestales y barcos perdidos en alta mar.

Si se añadieran sensores similares en satélites geoestacionarios se obtendría una grabación de 24 horas de las luces terrestres, en lugar de las instantáneas que se toman dos veces al día.

A nadie le gusta estar «a oscuras» sobre lo que sucede a su alrededor, especialmente en situaciones peligrosas. No obstante, cuando la noche cae sobre un continente o un océano, los científicos y los meteorólogos pierden de repente una información muy valiosa: imágenes por satélite registradas en el visible que pueden poner de manifiesto tormentas turbulentas, el humo sofocante de un incendio forestal, enormes trozos de hielo marino que amenazan a barcos y muchos más elementos.

Un nuevo artefacto, el sensor de «banda de día y noche» (BDN) comienza a llenar ese vacío. Forma parte del Radiómetro de Imágenes en Infrarrojo y Visibles integrado en el satélite Suomi-NPP. El instrumento es tan sensible que puede medir el brillo de una única farola, así como la luz de la cubierta de un barco solitario en medio de una noche cerrada en el océano Atlántico o una llama parpadeante de gas en los vastos campos petrolíferos de Dakota del Norte. Incluso en una noche sin luna, el sensor puede distinguir nubes y campos nevados, bajo la iluminación del propio débil brillo nocturno de la atmósfera.

En los tres últimos años, los investigadores que trabajan con el nuevo instrumento han observado aspectos fascinantes de elementos terrestres, como enormes ondas de energía lanzadas hacia la atmósfera superior en el transcurso de tormentas violentas. Además, han mejorado la capacidad de los meteorólogos para prevenir a la población sobre la trayectoria de huracanes, han ayudado a los bomberos al monitorizar las columnas en movimiento de humo letal y han alejado a barcos perdidos de corrientes de icebergs.

El sensor BDN, que ya es útil por sí mismo, también complementa a los sensores que trabajan en el infrarrojo y que tienen problemas para identificar nubes bajas y terrenos nevados que durante la noche tienden a confundirse con los parajes circundantes. Además, los científicos empiezan a introducir los datos de este sensor en un programa de ordenador que especifica la cantidad de luz lunar presente en una noche concreta, lo que les ayuda a determinar la reflectancia de una nube y con ello conocer la humedad que contiene. Los meteorólogos pueden usar esta información para predecir cómo afectarán las nubes a las temperaturas nocturnas en tierra firme y ayudar a los pilotos a evitar condiciones peligrosas de formación de hielo en los aviones. Los datos también pueden mejorar los pronósticos meteorológicos diarios para comunidades de altas latitudes que soportan una oscuridad perpetua durante meses y carecen de información crítica nocturna sobre la combinación de condiciones meteorológicas cambiantes que les afecta.

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