¿Es posible una filosofía de la química?

El año internacional de la química nos brinda una excelente oportunidad para remediar el tradicional olvido filosófico de esta ciencia.

Getty Images/SeventyFour/iStock

Es opinión prácticamente unánime que la química ha sido la gran olvidada por parte de la filosofía de la ciencia. Diversos trabajos en las últimas décadas se han preguntado por las razones de tal omisión. El objetivo de este artículo es doble: por un lado, analizar las principales razones de esta falta de interés por la química; por otro, proponer una serie de retos a los que la filosofía de la química debe enfrentarse en el siglo XXI.

La filosofía de la química ha tenido un desarrollo inferior a otras ramas de la filosofía de la ciencia. Solo hay que revisar las revistas, actas de congresos y libros para darse cuenta de que la filosofía de la química no tiene el mismo anclaje institucional que la filosofía de la física, de la biología, de la psicología o de las ciencias sociales. Ello contrasta con el notable desarrollo de la historia de la química, que incluso ha sido utilizada por algunos filósofos como fuente de casos de estudio. Así ocurre con Thomas Kuhn, quien concede un lugar importante a la revolución química en su obra La estructura de las revoluciones científicas (1962). Contrasta también con el avance de la propia investigación química, que no desmerece en nada respecto de la producción de otras disciplinas. ¿Por qué, entonces, la filosofía de la química no se ha desarrollado en la misma medida en que lo han hecho la química propiamente dicha y su historia?

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