Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Octubre 2012Nº 433

Salud

Senescencia celular

Se pensaba que las células que dejan de dividirse constituían una de las defensas del organismo frente al cáncer. Ahora se cree que también pueden contribuir a esa enfermedad y causar el envejecimiento.

Menear

En 1999, Jan M. van Deursen y sus colaboradores en la Clínica Mayo de Rochester, en Minnesota, querían comprobar si los cromosomas con alteraciones profundas causaban cáncer. Diseñaron ratones que carecían de una proteína que ayuda a mantener la integridad cromosómica. Aunque las cadenas de ADN de los roedores se vieron dañadas, de modo sorprendente, los animales no presentaron una mayor tendencia a sufrir tumores. En su lugar, padecieron una extraña mezcla de anomalías, entre ellas, cataratas, reducción de la masa muscular, adelgazamiento rápido de la grasa bajo la piel y curvatura espinal progresiva, lo que les hizo asemejarse a dromedarios. Además, tendían a fallecer jóvenes.
Van Deursen desconocía la causa de esos trastornos. Pero en 2002 leyó un informe sobre ratones que sufrían un envejecimiento acelerado y quedó impactado por las fotografías. En ellas se observaba que la espalda de los animales se encorvaba conforme envejecían. De repente, cayó en la cuenta: los ratones con los que él había trabajado también envejecían muy deprisa. En un estudio más exhaustivo, el equipo de Mayo descubrió que las células de varios tejidos de los roedores habían pasado de forma prematura a un estado de senescencia celular, en el que las células pierden para siempre la capacidad de dividirse y adquieren otras anomalías. Esta falta de división celular explicaría las alteraciones en los huesos, músculos, ojos y piel observadas por el grupo de Van Deursen.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados