Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Junio de 2005
Genética

El otro genoma

El viejo axioma "un gen, una proteína" ha dejado de tener vigencia. Cuanto más complejo es un organismo, tanta mayor probabilidad hay de obtener múltiples proteínas a partir de un solo gen.

BILL STEELE

La primavera del 2000 sorprendió a los biólogos moleculares haciendo apuestas sobre el número de genes que se descubrirían en el genoma humano cuando acabara la secuenciación de sus nucleótidos. Había quien elevaba la cifra a 153.000. Después de todo, se comentaba, si el hombre fabrica unos 90.000 tipos diferentes de proteínas, se contaría con el mismo número de genes para codificarlas, por lo menos. Además, dada nuestra complejidad, portaríamos una dotación genética mucho mayor que la del nemátodo Caenorhabditis elegans, que tiene 1000 células y un genoma de 19.500 genes, o el maíz, con 40.000 genes.

Cuando, en verano de aquel mismo año, se publicó el primer borrador del genoma humano, más de uno se quedó perplejo por la cifra calculada: de 30.000 a 35.000 genes codificadores de proteínas. Una cuantía casi vergonzante. A medida que progresó la cartografía del genoma humano, la revisión del número exacto de genes fue a la baja: por debajo incluso de los 25.000. Al propio tiempo, los expertos han venido perfilando una nueva interpretación de los resultados: nuestro bajo recuento podría considerarse una señal de complejidad; el hombre hace un uso sumamente versátil de esa gavilla insignificante de genes.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.