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1 de Agosto de 2019
Biología evolutiva

El auge de los animales

Nuevos hallazgos fósiles y datos recientes sobre las características químicas de los antiguos océanos revelan las profundas raíces de la explosión cámbrica.

[RACHEL A. WOOD]

En síntesis

Los científicos han pensado durante mucho tiempo que los animales complejos se originaron durante la explosión cámbrica.

Pero un creciente número de pruebas fósiles indican que en realidad aparecieron millones de años antes, durante el período Ediacárico.

Las nuevas técnicas utilizadas para reconstruir la química de los océanos ancestrales han permitido comprender mejor las presiones ambientales que impulsaron esta temprana diversificación evolutiva.

Si nos asomamos a los escarpados acantilados blancos que rodean los grandes ríos de Siberia, nuestros pies estarán señalando un punto crucial de la historia de la vida sobre la Tierra: la frontera geológica de 541 millones de años de antigüedad existente entre los períodos Precámbrico y Cámbrico. Las rocas que se hallan por debajo de esta línea divisoria contienen escasos restos fósiles, impresiones fantasmagóricas de organismos de cuerpo blando y un puñado de formas con caparazones. Pero si partimos cualquiera de las rocas que se hallan justo por encima del límite, veremos que están atestadas de conchas. Solo un poquito más arriba, aparecerán criaturas fósiles que nos resultan familiares, como es el caso de los trilobites. Estos cambios son una prueba de la llamada explosión cámbrica, uno de los sucesos más importantes de toda la evolución, pero del que todavía sabemos muy poco.

Durante décadas, los científicos creyeron que los animales complejos (organismos pluricelulares con tipos diferenciados de tejidos) se originaron durante la explosión cámbrica. Sin duda, durante ese tiempo surgieron una enorme cantidad de formas novedosas, incluidos los antepasados de la mayoría de los principales grupos actuales de animales. Pero descubrimientos recientes en Siberia, Namibia y en otros lugares demuestran que, en realidad, los animales complejos aparecieron millones de años antes de la explosión cámbrica, durante el último capítulo del Precámbrico, conocido como Ediacárico. Entre todos estos hallazgos figuran las criaturas más antiguas conocidas con esqueletos externos e internos compuestos por tejido mineralizado, una innovación evolutiva fundamental presente en muchos animales contemporáneos.

La existencia tan antigua (hace 550 millones de años) de organismos con esqueleto indica que las presiones ecológicas y ambientales que se suponía habían impulsado la explosión cámbrica ya estaban, de hecho, funcionando mucho antes. Para comprender la asombrosa diversificación que se produjo más tarde en el Cámbrico, es fundamental averiguar cómo conformaron esos factores la evolución de los primeros animales complejos durante el Ediacárico.

El registro fósil cámbrico ha sido objeto de un intenso estudio durante más de 150 años. Gracias a ello, existe un acuerdo bastante generalizado sobre cuáles fueron los primeros fósiles cámbricos y cuándo y dónde aparecieron: lo hicieron en distintos continentes y más o menos al mismo tiempo; luego pasaron por la misma sucesión de cambios evolutivos de forma más o menos sincronizada. Pero es solo ahora, gracias a los descubrimientos de fósiles ediacarenses más antiguos, cuando estamos empezando a entender las raíces de la explosión cámbrica.

Resulta alentador ver que también estamos empezando a averiguar por qué se produjo en ese momento, con la ayuda de nuevas técnicas geoquímicas que han revolucionado nuestra comprensión de la química cambiante de los océanos del mundo ediacárico-cámbrico. Solo hace poco se ha podido integrar toda la información que nos aportan los últimos registros fósiles y geoquímicos, la cual mostrará cómo deben de haber operado la biosfera, la geosfera, la hidrosfera y la atmósfera del planeta (conocidas en conjunto como sistema global terrestre) durante este intervalo. Pero ya podemos describir con bastante exactitud cómo el lecho marino se fue poblando con éxito de criaturas cada vez más complejas decenas de millones de años antes de la explosión cámbrica, y se crearon las condiciones ideales para el auge de la vida animal tal como la conocemos.

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