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1 de Agosto de 2019
Evolución

El secreto del pájaro mosquero

Ciertas estructuras de la retina le ayudarían a seguir el movimiento de las presas.

Las gotículas oleosas rodean una gran mitocondria en el ojo de un mosquero verde. [DE «A NOVEL CELLULAR STRUCTURE IN THE PHOTORECEPTORS OF INSECTIVOROUS BIRDS», POR LUKE P. TYRRELL Y COLS. BORRADOR DEL ARTÍCULO COLGADO EN BIORXIV EL 15 DE FEBRERO DE 2019]

En lugar de perseguir a las presas en vuelo como otros muchos pájaros, el mosquero verdoso (Empidonax virescens) prefiere acechar a los insectos posado en una percha. Recientemente, en el ojo de este pájaro se ha descubierto una curiosa estructura que le ayudaría a seguir los veloces movimientos de su alimento desde su posición estática.

El ecólogo de la visión Luke P. Tyrrell, de la Universidad Estatal de Nueva York en Plattsburgh, y sus colaboradores han descubierto que los fotorreceptores (células sensibles a la luz) situados en el centro de la retina del mosquero albergan mitocondrias enormes. Estos orgánulos responsables de producir la energía que precisa la célula aparecen rodeados por cientos de gotículas oleosas que forman una mancha alargada. Ya se habían observado mitocondrias voluminosas en el ojo del pez cebra y de las tupayas, y muchos receptores de aves contienen gotitas de grasa que modifican la luz, pero el aparato óptico del mosquero resulta inédito para los biólogos.

«Ha causado bastante asombro», en palabras de Joseph Corbo, científico de la visión de la Universidad de Washington en San Luis, ajeno al estudio. «Ha sido algo inesperado. No hay nada parecido en ninguna otra especie, ya sea de ave o de cualquier otro animal, que tenga esa peculiar forma de nave espacial.»

Los fotorreceptores de otros pájaros contienen gotículas oleosas, pero suele ser una sola de gran tamaño, matiza Tyrrell. En el caso del mosquero, «son cientos o miles, diminutas y hacinadas en torno a las mitocondrias, lo que también es sumamente inusual. Me recordaban a una bolsa repleta de cacahuetes». Tyrrell publicó el manuscrito del artículo en el repositorio bioRxiv en febrero y desde entonces lo ha presentado a varias revistas sometidas a revisión por pares.

Las gotículas filtran las longitudes de onda cortas de la luz y solo dejan pasar las largas (naranja y roja). Se cree que estas últimas estimulan a ciertas enzimas mitocondriales para que produzcan más energía destinada a la célula retiniana, tal y como ya se ha demostrado en los ratones, aclara Tyrrell. «Esa energía ayudaría a la neurona a entrar en acción más veces por segundo. Es como la velocidad de los fotogramas de una cámara», explica. Afirma que eso permitiría al mosquero no perder de vista a sus ágiles presas.

Corbo pide prudencia a la hora de especular sobre la función energética de la estructura, y apunta que si esa adaptación especializada existe por tal razón, probablemente será compartida por más aves. No está seguro de qué otro cometido podría cumplir, aparte del de filtrar y canalizar las longitudes de onda lumínicas con algún otro fin. «Creo que puede tratarse [tan solo] de un tipo de gotícula oleosa modificada, más refinada», opina. En este momento, Tyrrell investiga si otros pájaros muy afines al mosquero verde presentan estructuras similares.

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