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Ondas cobra con palillos

Cómo construir sencillas estructuras de madera que almacenan energía elástica y que, al desestabilizarse, la liberan de forma explosiva.

BRUNO VACARO

En una fracción de segundo la cobra se alza, atraviesa la habitación y regresa a gran velocidad. Sin embargo, no causa ningún pavor entre los asombrados espectadores. La relación entre la cobra aquí aludida y el temible reptil no pasa del nombre: se trata en realidad de lo que ha dado en llamarse «ondas cobra», o propagación de una reacción en cadena a lo largo de una estructura formada por palillos entrelazados, similar a la caída de una hilera de fichas de dominó.

Tales estructuras pueden deshacerse de manera explosiva, con proyección de los palillos en todas las direcciones, o de forma más progresiva, generando ondas que se propagan a una velocidad de varios metros por segundo. ¿Qué mecanismos se ocultan tras este fenómeno?

Estas «bombas de palillos» suelen construirse con pequeños palos de madera similares a los de los helados. Cuando estos se entrelazan de la manera adecuada, se comban dando lugar a una flecha (sagita) aproximadamente igual a su grosor. Cuando se sueltan, la energía elástica almacenada se libera y recuperan su forma inicial.

La energía elástica almacenada por los palillos se estima en varias decenas o incluso centenares de milijulios. Habida cuenta de la poca masa de un palillo (unos 2,5 gramos), se trata de una energía considerable. Para hacernos una idea, 150 milijulios corresponderían a la energía potencial gravitatoria del mismo objeto a una altura de seis metros, o a su energía cinética si avanzase a una velocidad de 11 metros por segundo. Tales cifras ya nos permiten entender mejor su potencial explosivo.

Por otro lado, la resistencia a la flexión que oponen estos palillos basta para que cada uno ejerza una presión considerable sobre aquellos con los que está en contacto. Gracias al rozamiento entre ellos, unos no resbalan sobre otros, y el conjunto, si se manipula con cuidado, se revela bastante firme. No obstante, si se deja caer al suelo, el choque puede desplazar los palillos y desestabilizar la estructura. La energía elástica almacenada se libera entonces bruscamente y los palillos saldrán proyectados con fuerza en distintas direcciones, como la metralla de una bomba.

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