Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Agosto de 2019
Neurotecnología

Resonancias cerebrales más sensibles

Una captación de imágenes más ágil mejora la técnica.

GETTY IMAGES/JOHNNYGREIG/ISTOCK

La invención de la resonancia magnética funcional (RMf), hace casi 30 años, supuso una revolución en el campo de las neurociencias al permitir visibilizar la actividad encefálica vinculada con el comportamiento. Esta técnica brinda precisión espacial, pero su talón de Aquiles radica en la velocidad; la RMf mide las variaciones de la concentración de oxígeno en la sangre con una demora de unos seis segundos, un ritmo muy lento en contraste con la velocidad a la que viajan de las señales eléctricas del encéfalo. Otros métodos, como la electroencefalografía (EEG), son rápidos pero imprecisos y no detectan las señales generadas en las profundidades del órgano.

Ahora los físicos Samuel Patz, de la Escuela de Medicina de Harvard, y Ralph Sinkus, del Colegio King de Londres, y sus colaboradores han adaptado una técnica de imagen existente para mejorar la velocidad de la RMf y la han ensayado en cerebros de ratón. Denominada elastografía por RMf (ERMf), consiste en emitir vibraciones a través de los tejidos y en medir su velocidad por medio de la resonancia magnética. Las vibraciones se propagan más rápido en la materia rígida, produciendo «elastogramas» o mapas de la rigidez de los tejidos, que pueden concordar con la actividad del encéfalo. Según los investigadores, esta es la primera vez que se emplea la ERMf para medir esa actividad.

En un estudio publicado en abril en Science Advances, relatan cómo propinaron a ratones pequeñas descargas eléctricas en las patas traseras para inducir señales en el encéfalo, y las aplicaron o retiraron con diversos ritmos. La comparación de los elastogramas tomados con o sin la estimulación les permitió generar imágenes que indicaban en qué zonas variaba la rigidez a consecuencia de la estimulación. Los autores creen que algunas células cerebrales se ablandan cuando las neuronas asociadas a ellas generan los impulsos eléctricos, lo que supondría que los cambios de rigidez coincidirían con la actividad nerviosa. Al modificar la frecuencia de estimulación y apagado, han demostrado que la ERMf es capaz de detectar señales cerebrales al menos cada 100 milisegundos.

El equipo está sometiendo a prueba el método en humanos y están obteniendo datos alentadores. Si todo culmina con éxito, esta técnica supondría un avance importante en la toma de neuroimágenes. «Podría llevar al análisis de la “conectividad efectiva”, en la que se intenta averiguar cómo circula la información a través de los circuitos neuronales», explica el neurocientífico Jonathan Roiser, del Colegio Universitario de Londres, que no ha participado en el trabajo.

La neurocirujana Alexandra Golby, colega de Patz, espera que la ERMf sirva para delimitar las zonas críticas del cerebro vetadas en las intervenciones quirúrgicas. En cerca del 30 por ciento de los pacientes con tumores, la masa tumoral bloquea la variación de la oxigenación sanguínea que mide la RMf, explica Patz, «así que [Golby] quería un método que funcionara de otro modo». La técnica podría ayudar a la larga a conocer mejor y diagnosticar trastornos motivados por alteraciones de los circuitos cerebrales, como la esquizofrenia. «Puede revelar muchísima información valiosa para el diagnóstico y la evolución de la enfermedad», asegura Patz.

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.