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El pliegoscopio: un microscopio por menos de un euro

Con ayuda del montaje adecuado, una pequeña bola de zafiro puede convertirse en un microscopio de excelentes prestaciones.

Pliegoscopio inventado hace poco por el bioingeniero de Stanford Manu Prakash. Su elemento óptico es una diminuta bola de zafiro. Consta de un montaje de cartón en el que varias lengüetas permiten colocar con precisión el elemento óptico y la iluminación (un led) con respecto a la muestra. [BRUNO VACARO]

Todos tenemos en mente la imagen de un microscopio ordinario: un instrumento bastante voluminoso, con su pie, su platina, su revólver de objetivos... y con un precio no inferior a algunas decenas de euros. Hace poco, el bioingeniero de Stanford Manu Prakash y dos colaboradores idearon un dispositivo que en pocos meses causó sensación: un microscopio de menos de un euro, que puede construirse recortando una hoja de cartón y que proporciona más de 1000 aumentos.

El aparato, cuyo principal componente es una bola de zafiro de menos de un milímetro de diámetro, es una versión moderna del primer microscopio, ideado a finales del siglo XVII por el comerciante y erudito holandés Antoni van Leeuwenhoek. Veamos en qué se basa su óptica.

Una lente convexa...
¿Qué hacemos para apreciar los detalles de un objeto? Lo acercamos lo más posible al ojo, a fin de aumentar el ángulo bajo el cual lo vemos. La distancia óptima es la menor a la que nuestro ojo puede adaptarse. Conocida como «punto próximo», suele ser de 25 centímetros (algo menos para los miopes), si bien aumenta con la edad. La resolución angular del ojo en el centro del campo visual es de un minuto de arco, por lo que no distinguiremos detalles de menos de 50 micrómetros.

Para mejorar esa resolución podemos servirnos de una lupa: una lente delgada de caras convexas. Suele utilizarse colocando el objeto en el plano focal, de modo que los rayos que la atraviesen emerjan paralelos y el ojo no tenga que adaptarse. En esta situación, lo que determina el ángulo bajo el cual se ve el objeto es la distancia entre este y la lupa; es decir, la distancia focal. El aumento viene dado por el cociente del punto próximo y dicha distancia.

Cuando se desea un campo de observación amplio, la lente debe ser grande y, por razones prácticas, de poca curvatura. Obtenemos así una lupa como las que usaba Sherlock Holmes. Con una distancia focal de cinco centímetros, conseguiremos 5 aumentos.

Ese modo de usar la lupa resulta cómodo porque no necesita que el ojo haga ningún esfuerzo. Sin embargo, no permite conseguir un aumento mucho mayor. Para observar detalles más finos habremos de recurrir, al igual que joyeros y relojeros, a un segundo procedimiento: acercar el ojo a la lupa lo máximo posible.

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