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  • Enero 2017Nº 484
Foro científico

Vida extraterrestre

Muchos planetas, no demasiada vida

Aún no tenemos ni idea de si es fácil o no que surja la vida. Podría ser dificilísimo.

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Cuando yo era todavía estudiante, en los años sesenta, casi todos los científicos creían que estábamos solos en el universo. Se ridiculizaba la busca de vida inteligente más allá de la Tierra; se equiparaba a la búsqueda de hadas. El escepticismo se centraba en el origen de la vida, de la que en general se presuponía que había sido una carambola química con una probabilidad tan increíblemente baja que no podría ocurrir dos veces. «El origen de la vida parece por ahora casi un milagro —esta era la forma que Francis Crick tenía de decirlo—: tantas son las condiciones que tuvieron que satisfacerse para que saliese adelante.» Jacques Monod coincidía. En su libro de 1976 El azar y la necesidad escribía: «El hombre sabe por fin que está solo en la indiferente inmensidad del universo, del que ha surgido por azar».

Hoy, el péndulo se ha inclinado con toda claridad hacia el lado opuesto. Muchos científicos prestigiosos proclaman que el universo bulle de vida, parte de ella, al menos, inteligente. El biólogo Christian de Duve fue tan lejos que llamó a la vida «imperativo categórico». Sin embargo, la ciencia apenas si ha cambiado. Estamos hoy casi tan a oscuras acerca del camino que va de la no vida a la vida como cuando Charles Darwin escribió: «Pensar en este momento presente en el origen de la vida carece de sentido; lo mismo podría uno ponerse a pensar en el origen de la materia».

No cabe duda de que SETI (por las siglas en inglés de «busca de inteligencia extraterrestre») ha recibido un enorme estímulo con el descubrimiento en los últimos tiempos de cientos de planetas extrasolares. Los astrónomos creen que podría haber miles de millones de planetas parecidos a la Tierra solo en nuestra galaxia. Está claro que no hay escasez de fincas habitables por ahí. Pero, como no sabemos cuál es el proceso que transformó un revoltijo de sustancias en una célula, con su mareante complejidad, resulta imposible calcular la probabilidad de que realmente se haya originado vida en esos planetas.

Carl Sagan señaló en una ocasión que el origen de la vida no puede ser tan difícil porque, de haberlo sido, no hubiese brotado tan deprisa una vez la Tierra se volvió hospitalaria. Es verdad que podemos remontar la presencia de la vida en la Tierra hasta hace unos 3500 millones de años. Pero no se puede conseguir significatividad estadística alguna con una muestra de uno.

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