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Un nuevo kilogramo

El objeto que define el kilogramo, la unidad fundamental de masa, se construyó hace más de un siglo. Debe sustituirlo un patrón más preciso y basado en una propiedad invariante de la naturaleza.
Hoy que las técnicas envejecen con celeridad, resulta paradójico que las medidas de la masa (y de los fenómenos relacionados con ella, como la energía) dependan de un artefacto de 117 años de antigüedad guardado en las cámaras acorazadas de un pequeño laboratorio de las afueras de París, la Oficina Internacional de Pesas y Medidas. Según el Sistema Internacional de Unidades (SI), o "sistema métrico", el kilogramo es igual a la masa de este "prototipo internacional de kilogramo" (PIK), un cilindro de una aleación de platino e iridio, fabricado con gran precisión, de 39 milímetros de altura e igual diámetro.
El SI está administrado por la Conferencia General de Pesas y Medidas y el Comité Internacional de Pesas y Medidas. En los últimos decenios, la Conferencia ha redefinido otras unidades básicas del SI (las establecidas por convención y de las que se deducen las demás) para mejorar su precisión y mantenerlas acordes con el adelanto del conocimiento científico y técnico. Los patrones del metro y el segundo se basan ahora en fenómenos naturales. El metro se relaciona con la velocidad de la luz, mientras que el segundo está fundamentado en la frecuencia de las microondas emitidas por un determinado elemento en la transición entre dos de sus estados energéticos.

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