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El misterio de la arena electrizante

En una tormenta de arena, los granos pueden adquirir carga eléctrica a través de colisiones mutuas y generar intensos campos eléctricos. Algunos detalles del proceso siguen siendo objeto de investigación.

Grandes tormentas: En el desierto, los vientos a menudo levantan nubes de arena y polvo hasta alturas considerables. Esta fotografía muestra una tormenta de arena en un poblado de Marruecos. [© PAVLIHA/ISTOCKPHOTO]

El ingeniero eléctrico Siemens subió en una ocasión a la pirámide de Keops y, ya a mitad de camino, no le gustaron las caras de sus acompañantes. Arriba hubo poco tiempo para disfrutar de las vistas, ya que los beduinos empuñaron sus pistolas y lo desvalijaron. Pero Siemens, que hacía tiempo que había notado que el aire del desierto estaba cargado de electricidad, arrojó con gran astucia su chubasquero de goma bajo sus pies, alzó su dedo empapado en el aire y lo bajó lentamente hasta la punta de la nariz del jeque, justo cuando lo tuvo delante. Una chispa saltó de la botella de Leiden viviente. Los beduinos huyeron gritando.

Así describía el filósofo Ernst Bloch (1885-1977) una vivencia del inventor e industrial Werner von Siemens (1816-1892). No parece probable que ocurriera exactamente así, pero, dejando a un lado los adornos literarios, el relato sí tiene un fondo verídico. Como el propio Siemens explicaba en Poggendorff’s Annalen der Physik und Chemie, una importante revista científica de su tiempo: «Se podía notar un leve hormigueo, apenas perceptible, en la superficie de la piel del dedo que se oponía al viento. Solo podía interpretar este hecho, constatado por todos nosotros, como un fenómeno eléctrico y, en efecto, eso resultó ser».

Los campos eléctricos causados por las tormentas de arena, donde en ocasiones se producen fuertes descargas, son conocidos desde hace tiempo gracias a numerosos relatos de viajes. A través de los experimentos de Michael Faraday, coetáneo de Siemens, sabemos que en ellos intervienen tensiones de varios millones de voltios. Sin embargo, una pregunta fascinante y aún no del todo resuelta es cómo puede un material que en principio no es conductor, como la mundana y proverbialmente inerte arena, dar lugar a este tipo de fenómenos.

Polarización y carga
La electrización espontánea no se conoce solo por las tormentas del desierto. Las nubes de ceniza producidas en las erupciones volcánicas provocan a menudo fuertes tormentas, y las descargas eléctricas entre las partículas suspendidas en el aire pueden asimismo causar explosiones de polvo en la producción industrial.

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