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1 de Agosto de 2018
Conservación

El valor de los polinizadores

Los animales que polinizan las plantas ejercen un papel fundamental en la producción de alimentos. Ante las amenazas que sufren, un informe reciente ha propuesto una serie de medidas para conservarlos.

La enorme diversidad de animales polinizadores y de plantas con néctar y polen da lugar a un sinfín de interacciones. Aquí se ilustra una abeja cortadora de hojas (Megachile) y la flor de cactus (Opuntia). Nótese el polen depositado en la parte ventral del abdomen mientras la cabeza de la abeja toca el estigma, la parte femenina de la flor. [LEONARDO GALETTO]

En síntesis

Los polinizadores son esenciales no solo para la reproducción de la mayoría de las plantas, sino también para la producción de alimento y otros bienes para los seres humanos. Sin embargo, la mayoría de las personas desconoce su papel en la polinización y el posterior desarrollo de frutos y semillas.

Los datos de muchas partes del mundo indican que los polinizadores están desapareciendo debido a la destrucción de sus ambientes naturales, el uso
no controlado de productos agroquímicos y la transmisión de patógenos transportados por abejas introducidas con fines comerciales.

Algunas alternativas en la gestión agrícola pueden fomentar un conjunto diverso de polinizadores que favorecen la reproducción de las plantas y repercuten en la producción de numerosos alimentos que consumimos diariamente, así como en una serie de servicios ecosistémicos.

¿Cómo valoramos los humanos lo que nos rodea? Seguramente empleamos criterios muy distintos a la hora de jerarquizar lo que consideramos valioso e importante. En lo que quizá coincidiríamos es en que, para poder valorar algo o a alguien, lo primero que necesitamos es conocerlo lo mejor posible. El filósofo y biólogo Jean Piaget propuso que «no conocemos lo que vemos, sino que vemos lo que conocemos». A lo que podríamos añadir, como consecuencia lógica, que solo podemos valorar lo que conocemos.

Solemos otorgar un escaso valor a los polinizadores, aquellos animales que visitan las flores y transfieren el polen de una flor a otra. Pensamos poco en su enorme contribución a la producción agrícola mundial. Algunos son conocidos porque son carismáticos o tienen un valor estético, más que por su papel en la polinización. Es el caso de los colibríes o las mariposas de colores brillantes. Otros son notorios por lo que producen, como la abeja de la miel. Sin embargo, la mayoría de nosotros desconocemos las miles de especies que actúan como polinizadores o su relevancia en la polinización y, como consecuencia, en el bienestar humano. Nos resulta difícil valorar su tremenda importancia y, menos aún, tener en cuenta las amenazas que les provocamos con nuestras prácticas en su hábitat.

En 2016, la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, elaboró un informe en el que participamos científicos especialistas en polinización de todos los continentes y en el que resumimos el conocimiento disponible sobre los polinizadores, la polinización y la producción de comida. Analizamos una gran cantidad de datos procedentes de cerca de 3000 publicaciones científicas, por lo que representa el estado actual de nuestro conocimiento sobre este tema.

En las siguientes páginas resumimos las principales cuestiones que se abordaron y debatieron, en particular: ¿cómo influyen los polinizadores en el bienestar humano? ¿Cuáles son las amenazas a las que hacen frente? ¿Qué podemos hacer para conservarlos? Se concluyó que los polinizadores, a pesar de ser económica y socialmente relevantes, están cada vez más amenazados por las actividades humanas, las cuales provocan un descenso en su abundancia y diversidad. Sin embargo, se describió una amplia gama de opciones de gestión y respuesta para detener su declive.

La polinización
La polinización mediada por los animales (además de la mediada por el viento o el agua) tiene lugar en la mayoría de las regiones del planeta, incluso en aquellas de climas extremos, como el Ártico o las zonas de alta montaña. Involucra a más de 200.000 especies de plantas con flores, las cuales interactúan con miles de especies de distintos grupos animales, principalmente insectos (como abejas, avispas, mariposas, polillas, dípteros o escarabajos), pero también aves, murciélagos y otros mamíferos. (También existen plantas sin flores, como los pinos o los helechos, si bien estas no interactúan con los animales polinizadores y, en comparación con la gran diversidad de plantas con flores, resultan muy escasas.) Pero aunque veamos animales posarse sobre las flores, necesitaremos mucha atención, conocimientos y un poco de ayuda tecnológica para constatar a nivel celular la relación entre la polinización con la reproducción de las plantas [véase «Control molecular de la polinización», por Ariel Goldraij; Investigación y Ciencia, abril de 2014].

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