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1 de Junio de 2011
Historia de la ciencia

El señor de la física

Los trabajos sobre electromagnetismo que James Clerk Maxwell llevó a cabo en 1861, y que tanto hicieron por la unificación de distintos campos científicos, debían tanto a la tecnología como a la abstracción teórica.

WEIDENFELD Y NICOLSON

Hace ciento cincuenta años James Clerk Maxwell, físico escocés de 30 años, publicó la primera parte de un documento extraordinario: On physical lines of force («Sobre líneas de fuerza físicas»), un trabajo sobre la física matemática del electromagnetismo. Sería tentador rastrear hasta él muchos de los elementos que integran el mundo moderno, desde las telecomunicaciones a la microelectrónica, pasando por las tecnologías de la información; pero el camino recorrido desde entonces es más tortuoso de lo que parece. Para los admiradores de Maxwell, su trabajo demuestra que la ciencia desinteresada acaba siempre teniendo un gran rendimiento económico y práctico. En el Reino Unido, por ejemplo, se ha propuesto la denominación «Clerk Maxwell» para los centros públicos regionales de tecnología e innovación, que tienen el ambicioso objetivo de reducir la brecha entre la universidad y la industria.

Los partidarios de invertir más en ciencia recurren con frecuencia a este modelo lineal, en el que la teorización genera desde el aislamiento nuevas tecnologías y beneficios prácticos. Sin embargo, un informe de la Royal Society británica titulado El siglo de la ciencia apuntaba en 2010 que «el modelo lineal, en el que la investigación fundamental precede a la innovación, guarda escasa relación con la realidad». El informe añadía que la persistencia del modelo respondía en parte a suposiciones históricas y mitos comunes que raramente son cuestionados. El magnífico trabajo que Maxwell llevó a cabo en los años sesenta del siglo xix constituye un ejemplo excelente: lejos de representar la progresión majestuosa desde una teoría abstracta a una aplicación sólida, fue el producto de una red de mercados, tecnologías, laboratorios y calculadores en el taller del mundo.

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