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Cada ordenador, módem, servidor o teléfono que se conecta a la Red cuenta con una dirección de protocolo de Internet (IP) que permite localizarlo. El formato de esa dirección, conocido como IPv4, fue tipificado en 1977 como un número binario de 32 dígitos. Ello permitía casi 4300 millones de direcciones (232), una cifra que en aquel momento se antojaba ilimitada.
Ahora, las direcciones IPv4 disponibles están a punto de terminarse. En los últimos años, las empresas del sector han comenzado a adquirir direcciones IPv6, un protocolo de 128 dígitos que aún no ha sido puesto en práctica. Pero eso cambiará el 8 de junio: ese día, Google, Comcast y otras compañías activarán las direcciones IPv6 durante una prueba de 24 horas.
Es probable que la transición no ocasione problemas. Todos los ordenadores, salvo los más antiguos, se encuentran configurados para poder emplear ambos protocolos. Pero los módems por cable o DSL quizá no estén preparados, afirma Geoff Huston, director científico del Centro de Información de Red de la región Asia-Pacífico. En tal caso, los intentos para conectarse a una dirección IPv6 resultarían infructuosos o sufrirían retrasos. Durante algunos años, las empresas deberán emplear ambos formatos, lo que podría enlentecer el servicio. «Antes o después, el IPv6 llegará a ser el formato dominante», señala Huston. Sin embargo, cuándo llegará ese día es algo que aún no sabemos.

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