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  • Investigación y Ciencia
  • Octubre 2003Nº 325

Sociología

Informatización y desarrollo humano

En la difusión de la informática no cuenta tan sólo la mera disyuntiva entre tener y carecer.
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Desde hace unos años ha ido preocupando cada vez más, a los gestores públicos y a los sociólogos, una posible escisión de la sociedad entre quienes disponen y quienes carecen de acceso a los ordenadores y a Internet. La Administración Nacional de la Información y las Telecomunicaciones de EE.UU. acuñó a mediados del decenio de 1990 para referirse a esta situación una etiqueta que se hizo popular: la "divisoria digital". No se tardó en describir con ella la difusión de la informática en unos y otros países.
Las disparidades subyacentes son reales, tanto en el seno de cada país como entre naciones distintas. La Fundación Benton, que promociona el uso público de las telecomunicaciones, informa de que, a finales del año 2001, el 80 por ciento de las familias estadounidenses con una renta total mayor de 75.000 dólares tenía una conexión a la Red, frente a sólo un 25 por ciento de las familias más pobres. El 55 por ciento de los blancos, el 31 por ciento de los afroamericanos y el 32 por ciento de los hispanos accedían a Internet desde sus domicilios. En la mayor parte de los países africanos, menos del 1 por ciento de la población está conectado a Internet. Como es de imaginar, tal disparidad informática se corresponde con otras desigualdades sociales y económicas.

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