Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Octubre de 2003
Biotecnología

Interferencia de ARN

La mayoría de las células animales y vegetales contienen un sistema de silenciamiento de genes. Se valen del mismo para triturar el ARN que producen.

Cuando se observa una célula viva sobre el porta de un microscopio parece sosegada. Pero debajo de esa quietud externa se esconde una frenética actividad bioquímica. El genoma de ADN del interior de una célula vegetal o animal contiene millares de genes. Dejada a su aire, la maquinaria de transcripción de la célula expresaría de inmediato cada uno de los genes del genoma: desenrollaría la doble hélice del ADN, transcribiría cada gen en su correspondiente ARN mensajero de una hebra (ARNm) y, por último, traduciría los mensajes de ARN en sus proteínas.

Ninguna célula podría trabajar con semejante alboroto. Deben las células silenciar la mayoría de sus genes, para permitir que entre en acción el subgrupo apropiado. En la mayoría de los casos, el código del ADN de un gen se transcribe en ARNm sólo si una determinada proteína se ha acoplado, en su ensamblaje, a una región reguladora especial del gen.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.