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  • Investigación y Ciencia
  • Octubre 2003Nº 325

Neurología

Reconsideración del cerebelo

Sabemos ahora que el cerebelo, largamente tenido por mero coordinador cerebral de los movimientos del cuerpo, se halla activo durante un extenso repertorio de actividades perceptivas y cognitivas.
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"En la parte posterior del cráneo, encaramado sobre el tallo cerebral, envuelto y recubierto por el manto de los grandes hemisferios cerebrales, se encuentra una masa de tejido cerebral gris y blanco, en forma de habichuela y del tamaño de una pelota de frontón. Se trata del cerebelo, ‘el cerebro menor’".
Así empezaba, con cierta modestia, el artículo que en 1958 presentaba el cerebelo a los lectores de Scientific American. Era su autor Ray S. Snider, de la Universidad Noroccidental, y la introducción seguía: "En contraste con el cerebro, donde los humanos han buscado y hallado los centros de tantas y tan esenciales actividades mentales, el cerebelo continúa siendo una región de sutil y tentador misterio, que oculta su función a los investigadores". Pero cuando apareció el segundo artículo sobre el cerebelo en Scientific American, 17 años más tarde, su autor, Rodolfo R. Llinás (en la actualidad, en el Centro Médico de la Universidad de Nueva York), afirmaba confiadamente: "Ya no hay duda de que el cerebelo es un enclave central de control de la organización del movimiento".

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