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Inventario cósmico

Una inspección cósmica da a entender que se completará pronto el catálogo de los cuerpos luminosos de los cielos.
Día tras día, nos encontramos en el periódico con algún descubrimiento astronómico: un objeto celeste, un proceso físico, una forma de la materia nuevos. ¿Llegará el día en que no quede nada por descubrir, en que se tenga ya el inventario completo del universo? Si la pregunta se formula en términos tan amplios, la respuesta es negativa: se sabe muy bien que no se puede observar directamente todo lo que existe en el universo; sorpresas, además, siempre las habrá. Pero una pregunta un poco más restringida -¿se terminará la cuenta de las estrellas, galaxias y otras agregaciones luminosas?- tiene una respuesta muy diferente. Llegará el momento en que se conocerá el grueso de la luz del universo, y se acerca muy deprisa.
Con los años, los astrónomos han elaborado una especie de control de calidad que les avisa de que se les ha escapado una fuente importante de luz. Consiste en estudiar un fenómeno que para la mayoría de las observaciones es una molestia: la radiación de fondo. Si un científico, de la disciplina que sea, habla de un "fondo", se refiere a todo, menos a lo que le interesa. Cuando los telescopios captan la radiación de una estrella, no se puede evitar que capten también la de otros cuerpos, más cercanos y más lejanos. Esa luz de más sólo sirve para disminuir la precisión de las mediciones deseadas.

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