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  • Investigación y Ciencia
  • Mayo 2015Nº 464
Apuntes

Ciencia vegetal

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Germinación controlada

Las plantas se aseguran de que las semillas germinen en el momento idóneo gracias a una memoria térmica.

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Mamá sabe lo que es mejor, aunque sea una planta. Un nuevo estudio ha revelado que Arabidopsis, una planta con flor, dota a sus semillas con el «recuerdo» de las temperaturas recientes a fin de prepararlas para las condiciones meteorológicas de la primavera incipiente.

En un experimento iniciado por fitogenetistas en Norwich, las plantas de esa especie que estuvieron expuestas a temperaturas cálidas generaron semillas que brotaron más rápido que otras expuestas a condiciones más frías, aunque las temperaturas cálidas precedieron en varias semanas a la formación de las semillas. Los investigadores, del Centro John Innes, un instituto de investigación vegetal, y de las universidades de York y Exeter, atribuyen esa diferencia a una proteína implicada en la floración. Con tiempo frío, la proteína induce a la planta progenitora a acumular taninos en sus frutos. Los taninos son compuestos que endurecen la cubierta de la semilla, por lo que una concentración elevada retrasa la germinación al dificultar su apertura y la emergencia de la nueva planta. «La planta progenitora decide el grado de dureza de la cubierta y controla así el nacimiento de la semilla», explica Steven Penfield, genetista del John Innes y uno de los autores del estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences USA. En condiciones cálidas, la planta reduce ligeramente la concentración de proteínas para que la descendencia germine sin dilación y aproveche la bonanza.

Penfield subraya que el descubrimiento ha despertado el interés de científicos y empresas agrícolas por igual. El cambio climático está alterando la época de germinación de numerosas especies vegetales, y su trabajo sugiere que se podrían modificar los genes implicados en la percepción de las estaciones del año para cambiar el momento en que las semillas brotan, con independencia de las condiciones exteriores.

Persuadir a las plantas para que dejen de dictar a sus semillas cuándo deben germinar podría constituir un avance esencial para asegurar las cosechas de modo uniforme, afirma Kent Bradford, investigador agrícola de la Universidad de California en Davis, que está ansioso por comprobar si las lechugas regulan de modo similar la germinación. «Pretendemos adaptar esas poblaciones al entorno que previsiblemente imperará en diez o veinte años».

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