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1 de Mayo de 2015
Geofísica

La dinámica oculta de los géiseres

Un nuevo estudio recrea con un detalle sin precedentes la física de estas erupciones de agua y vapor.

El géiser Strokkur, en Islandia. [JONATHAN IRISH, GETTY IMAGES]

El géiser Old Faithful («Viejo Fiel»), en el Parque Nacional de Yellowstone, confunde tanto como fascina a los turistas con sus recurrentes erupciones. Pero, debido a esa popularidad, el Gobierno estadounidense ha restringido el acceso a los científicos y ha limitado los estudios sobre su estructura interna. Otro lugar en el que disfrutar del espectáculo es el desierto de Atacama, en Chile, donde brotan no menos de 80 géiseres, menores pero igual de ruidosos. Estos también ofrecen una oportunidad para sondear el funcionamiento interior de la Tierra. Hace poco, un equipo de geólogos estudió uno de ellos, apodado El Jefe, durante cinco días y más de 3500 erupciones: una cada 132 segundos. Como resultado, los expertos obtuvieron el conjunto de datos más completo hasta la fecha sobre estas explosivas coreografías de agua y vapor.

El Jefe erupciona con más regularidad que otros géiseres, pero su estructura interna es, a grandes rasgos, la misma. Un depósito de aguas subterráneas alimenta un estrecho canal que conduce a la superficie. A medida que el calor del interior de la Tierra se transmite al depósito, las burbujas de vapor atraviesan el agua y suben por el canal hasta que quedan atrapadas en una cámara lateral, una «trampa de burbujas». Cuando allí se acumula una cantidad suficiente de vapor, este escapa y, junto con agua, desborda la parte superior del géiser. Al final, las burbujas calientan el agua del canal hasta tal punto que esta hierve, lo que desata la erupción. La baja presión del agua que hierve en la parte superior desencadena una reacción que se propaga hacia abajo y que hace que el punto de ebullición de las aguas inferiores disminuya, con lo que el agua y el vapor de toda la columna salen disparados a la vez. El esquema adjunto muestra estas etapas y la subsiguiente recarga, producida cuando el líquido expulsado se filtra de nuevo hacia el depósito, en el modelo de laboratorio empleado por los investigadores. Los resultados aparecieron publicados el pasado mes de febrero en el Journal of Volcanology and Geothermal Research.

Las nuevas mediciones, efectuadas en un amplio intervalo de profundidades, permitirán conocer mejor el ciclo del géiser y sus pautas de ebullición, asegura Michael Manga, geólogo del proyecto e investigador de la Universidad de California en Berkeley. Los estudios anteriores habían determinado la presión o la temperatura, pero para entender el transporte de calor a través las aguas subterráneas resulta necesario conocer ambas magnitudes. Steven Ingebritsen, del Servicio de Inspección Geológica de EE.UU., se pregunta si esta imagen más completa del funcionamiento de un géiser servirá para entender otros fenómenos geotérmicos, como los volcanes, cuyo funcionamiento subterráneo resulta casi imposible de estudiar (los instrumentos de medición se fundirían). Ambos tipos de erupciones reciben energía del mismo flujo de magma. «Ellos han llevado sus instrumentos hasta donde era viable, pero aún nos preguntamos qué sucede a una profundidad aún mayor», señala el investigador.

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