Escáneres ciegos

Millones de pacientes en todo el mundo dependen del tecnecio 99m, un exótico isótopo radiactivo que permite tomar imágenes médicas. Sin embargo, los viejos reactores nucleares que lo producían se están clausurando.

Los escáneres realizados para detectar cáncer de tiroides o de hueso, como el mostrado en esta imagen, dependen del tecnecio 99m, un isótopo radiactivo poco común. [SCIENCE SOURCE]

En síntesis

Un elemento radioactivo poco conocido, el tecnecio 99m, resulta esencial para cierto tipo de escáneres médicos.

El cierre de los envejecidos reactores nucleares que lo producen está amenazando el suministro mundial de este radiofármaco.

Los investigadores intentan desarrollar nuevos métodos de producción basados en aceleradores de partículas y otros aparatos.

El hombre a través de cuyas venas fluyen átomos radiactivos parece tranquilo. Se tumba sobre una camilla y permanece inmóvil mientras esta se introduce en un escáner con forma de rosquilla en el Hospital General de Vancouver. Le duele mucho el pie. El aparato obtiene nítidas imágenes tridimensionales de huesos y tejidos blandos mediante una cámara que capta la radiación, la cual brilla con mayor intensidad allí donde hay un aumento de la circulación sanguínea.

La técnica no solo sirve para iluminar pies. Más de 30 millones de veces al año, en todo el mundo, estos escáneres examinan corazones dañados, detectan cánceres mortales y exploran cerebros devastados por un ictus. Las imágenes dependen del tecnecio 99m, un isótopo poco conocido pero necesario para la tomografía computarizada por emisión de fotón único. El tecnecio inyectado brinda a los médicos una incomparable ventana al interior del cuerpo humano. Estas imágenes pueden mostrar detalles más sutiles que otras pruebas, y la dosis de radiación resulta extremadamente baja y segura.

Pero esta valiosa técnica corre peligro. Los átomos radiactivos que circulan por el pie del paciente iniciaron su andadura en un viejo reactor nuclear en Chalk River, en Ontario, a miles de kilómetros de distancia. Sin embargo, la instalación dejó de fabricar el material originario del isótopo el 31 de octubre de 2016. En aquel momento desapareció el 20 por ciento de la producción mundial de este recurso médico y Norteamérica perdió su única fuente de abastecimiento local. Chalk River se apagará completamente dentro de pocos años, y el problema sigue empeorando.

Casi todo el suministro mundial proviene de solo seis reactores de investigación. Cuatro de ellos tienen más de 50 años de antigüedad y son cada vez más propensos a sufrir averías. Un reactor en Bélgica y otro en los Países Bajos representan hoy la mitad de la capacidad global, pero ambos se clausurarán en el próximo decenio. Hay planes para construir nuevas centrales nucleares, pero puede que tarden más de diez años en completarse. En septiembre de 2016, las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de EE.UU. dieron la voz de alarma en un informe que alertaba sobre un riesgo «considerable» de escasez de tecnecio en el futuro cercano.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.

Responsable: Prensa Científica, S.A. Finalidad: enviarle por correo electrónico los boletines que haya solicitado recibir. Derechos: tiene derecho a acceder, rectificar y suprimir sus datos, así como a otros derechos, como se explica en la información adicional y detallada que puede consultar en nuestra Política de Privacidad.